Viernes, 13 de Diciembre de 2019

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Implantan neuroestimulares para tratar el dolor neuropático crónico con un 100% de éxito

Logra eliminar el dolor incapacitante de los pacientes o sustituirlo por un agradable hormigueo en los 13 casos tratados este año

Operación para la implantación de neuroestimuladores medulares en el hospital San Cecilio de Granada /

El Hospital Universitario San Cecilio, ubicado en el Parque Tecnológico de la Salud (PTS) de Granada, ha implantado con un 100% de éxito en 2018, neuroestimuladores medulares mediante cirugía a pacientes que sufrían dolor neuropático crónico, a menudo incapacitante y que no respondían a ningún otro tratamiento para mitigar el dolor. De enero a julio de este año, un total de 13 pacientes se han beneficiado de este tipo de implante eliminando por completo su dolor, o logrando reducirlo notoriamente, hasta el punto de poder desarrollar una vida completamente normal.

El dolor neuropático es el que se produce como consecuencia de una lesión o enfermedad que afecta al sistema nervioso. Se trata de uno de los cuadros dolorosos más difíciles de abordar debido a su refractariedad a los tratamientos. Así, las patología más frecuentes en las que está indicada la implantación de estimuladores medulares son casos de pacientes con dolor neuropático que afecta a una región anatómica concreta.

Principalmente, pacientes que tras ser operados de la columna vertebral presentan un empeoramiento importante de su dolor sin posibilidad de nueva intervención quirúrgica (lo que se denomina Síndrome Postlaminectomía); pacientes con Síndrome de Dolor Regional Complejo y otros casos de dolor neuropático por lesiones nerviosas como accidentes de tráfico, traumatismos, accidentes laborales, etc. La estimulación medular también se usa, aunque con menos frecuencia, en dolor de origen vascular.

El responsable de la Unidad del Dolor y médico especialista en Anestesiología y Reanimación, Jesús Maldonado, explica a este respecto cómo mejora la calidad de vida de los pacientes a los que se les realiza esta intervención: "En primer lugar, la reducción del dolor ha sido en algunos casos de hasta un 100%, ello implica que hemos podido dar una solución definitiva a su problema de salud. Por otro lado, a nivel emocional, el paciente experimenta una mejoría importante pues el estado de ánimo mejora al reducirse el dolor.

Asimismo, se reducen o suspenden los tratamientos que los pacientes tenían indicados con analgésicos potentes que no les resultaban efectivos y que eran responsables de efectos secundarios (mareos, somnolencia, estreñimiento, nauseas, etc.). En este sentido, cabe señalar que la reducción de medicación es un objetivo primordial, ya que no tiene sentido tener a un pacientes de 30 años tomando opioides y otros fármacos a dosis altas, de por vida, si existe alguna otra solución posible, como es el caso de la neuroestimulación medular".

Añade Maldonado, en relación a la satisfacción de los pacientes intervenidos en los que el procedimiento resulta exitoso: "Nos damos realmente cuenta de lo im-pactante y limitante que puede ser un dolor crónico de estas características cuando los pacientes regresan a consulta de seguimiento, tras ser efectiva la neuroestimula-ción medular, y nos trasladan frases nada infrecuentes como: "he resucitado"; "la vida me da una segunda oportunidad"; "Perdí el interés por vivir así y ahora vuelvo a ser feliz de nuevo"; "Por primera vez en años puedo disfrutar de mi familia", es francamente gratificante contribuir a su bienestar".

Dispositivo y fases de la intervención

Un estimulador medular es un dispositivo parecido a un marcapasos que tras-mite señales eléctricas a la médula a través de uno o varios electrodos colocados en el canal medular. Por mecanismos complejos (algunos incluso todavía desconocidos) se consigue una reducción importante del dolor sustituyéndolo por una sensación de hormigueo agradable en la zona dolorosa.

La cirugía se realiza en dos fases: La primera se denomina 'Fase de Prueba' y consiste en la colocación de los electrodos en el espacio epidural posterior. Se realiza con anestesia local ya que es necesario comprobar que con la parestesia (hormigueo) se cubre la zona afectada por el dolor. Si tras varias semanas el paciente percibe un alivio superior al 50%, la segunda fase de la cirugía consiste en implantar el generador definitivo, normalmente en el abdomen o el la zona superior de los glúteos.

Nuevos dispositivos 'subumbrales'

La estimulación medular que sustituye el dolor por una parestesia (hormigueo) es lo que se conoce como 'estimulación tradicional'. En los últimos años se han incorporado nuevas tecnologías denominadas 'sin parestesia' o 'subumbral', que trabajan por debajo del umbral de percepción del paciente y por lo tanto, eliminan el dolor sin producir hormigueo. Estas tecnologías permiten también, mediante un adaptador especial, "rescatar" a pacientes en los que durante la fase de prueba tradicional no se conseguía el alivio esperado del dolor.

De entre las tecnologías subumbrales, destaca la estimulación Burst (Ráfagas). El dolor contiene dimensiones tanto sensoriales como afectivas, el sistema Burst, al liberar la energía eléctrica en forma de ráfagas, permite una modulación de una zona anatómica que se conoce como el haz espinotalámico medial (encargadas de los componentes afectivos del dolor). Ello implica una importante mejoría en el estado de ánimo de los pacientes, que en el nuevo hospital Universitario San Cecilio los profesionales de la Unidad del Dolor han evaluado por escalas de ansiedad y depresión.

Desde que se inició la actividad intervencionista de la Unidad del Dolor en el hospital ubicado en el PTS, de octubre de 2016 hasta julio de 2018 se han realizado 55 implantes definitivos de 60 fases de prueba (91% de éxito). Gracias a las terapias subumbral se ha podido rescatar 10 pacientes de 15 fases de prueba negativas. Concretamente, de enero a julio de este año se han realizado 13 implantes con un éxito del 100%.

El equipo de profesionales que lleva a cabo de manera más directa las técnicas de estimulación medular en el nuevo Hospital Universitario San Cecilio está integrado por tres facultativos especialistas en Anestesia y Reanimación, dos profesionales de enfermería, un auxiliar y un celador del área de quirófano.

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