La villa romana de La Tejada un ejemplo de la arquitectura romana
La villa palentina cuenta con uno de los sistemas de hypocaustum mejor conservados

Villa romana de La Tejada, en Quintanilla de la Cueza / Manuel Brágimo (Ical)

Palencia
El pasado ha dejado en la provincia de Palencia evidencias de la destreza constructiva de los romanos. Por un lado, la villa romana de la Olmeda deja entrever no sólo la gran calidad de los mosaicos del Imperio, sino la gran destreza que tenían en su constructivo y su calor ornamental; por otro, la villa romana de La Tejada, en Quintanilla de la Cueza, que es uno de los mejores ejemplos del sistema de calefacción de los romanos, con un hypocaustum perfectamente conservado.
De hecho, esta singularidad ha convertido al yacimiento en un destino para los estudiantes universitarios de arquitectura y de algunos centros educativos, que visitan La Tejada para conocer diferentes elementos y sistemas de los que es ejemplo. Si bien, pese a ser un yacimiento importante, con mosaicos de interés,continúa siendo un desconocido de los turistas.
La villa es muy distinta de la vecina Olmeda. La visita a este recurso cultural, propiedad de la Diputación, permite apreciar cómo era la vida en una villa romana decorada con mosaicos que tienen todo lujo de detalles y que son un ejemplo de las viviendas rurales en la antigua Roma.
El yacimiento arqueológico de La Tejada, ubicado entre la capital y la Olmeda, fue descubierto a raíz de esta última. Hallazgo que sacó a la luz esta villa de los siglos I-IV. Según el descubridor de La Olmeda, Javier Cortes, fue en las fiestas patronales de Quintanilla de la Cueza de 1969 cuando el predicador hizo alusión a la recién descubierta villa romana, y un vecino del pueblo recibió la noticia con curiosidad y se fue a ver el yacimiento.
Cuando vio las teselas de los mosaicos, recordó que en una tierra de Quintanilla se hallaron diferentes elementos que recordaban y eran semejantes a los que se encontraron en el de Pedrosa de la Vega. Esta curiosidad le llevó a sondear su tierra con una azada y una pala, hasta que descubrió uno de los muchos mosaicos que hoy en día se pueden apreciar en el yacimiento




