Sábado, 26 de Septiembre de 2020

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Nuevo etiquetado europeo para carburantes y vehículos

A partir del 12 de octubre entrará en vigor. La denominación de lo que ahora cocemos como Gasolina 95, Gasolina 98 o Diésel cambie por completo

A partir del 12 de octubre todas las estaciones de servicio de la Unión Europea deberán identificar los combustibles para el transporte con un etiquetado que será el mismo para los 28 Estados miembros. En vez de octanajes nos referiremos a letras y números que vendrán enmarcados en círculos, cuadrados o rombos según se trate de gasolinas, gasoil o gases.

 Para las gasolinas se ha elegido un círculo en el que se destacará uno de sus componentes que no es derivado del petróleo: el alcohol (etanol). De esa forma encontraremos etiquetas en los surtidores como E5, E10 y E85, lo que significa que la gasolina lleva un 5, 10 u 85 por ciento de etanol.

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 Para el gasoil se ha optado por los cuadrados en los que veremos la letra B (de biodiésel) acompañada de un 7 o un 10, es decir, que ese combustible lleva un 7 o 10 por ciento de biodiésel. Otro gasoil es el XTL o diésel parafínico.

 Y otra opción son los gases que se distinguirán con un rombo en cuyo interior leeremos siglas. H2 (hidrógeno), CNG (gas natural comprimido); LNG (gas natural licuado) y LPG (gas licuado del petróleo).

Estas etiquetas estarán en los surtidores y convivirán durante meses con la actual nomenclatura. Susana Rodríguez, delegada de estaciones de servio de CEPSA en Canarias considera que “no va a ser un cambio traumático porque nos va a dar tiempo a acostumbrarnos a los nuevos nombres de forma natural”.

 Tanto que ya hay gasolineras que han llevado a cabo la adaptación sin que los usuarios se hayan percatado. Susana Rodríguez explica que en Canarias, los combustibles para vehículos habituales son las gasolinas E5 Y E10 (95, 98 octanos), el gasoil se limita al B7 y un tercer carburante es el gas natural licuado (LNG en inglés), aún menos común.

 ¿Por qué y para qué?

Esta nueva forma de nombrar a los carburantes y unificar etiquetados no es una medida superflua sino que es uno de los primeros pasos en la estrategia de la Unión Europea para depender cada vez menos del petróleo y más de otras formas de energía para el transporte (también por mar y aire) menos contaminantes y con menos emisiones de CO2.

 Esta estrategia, que comenzó a cimentarse en 2009, se ha plasmado en la Directiva 014/94/UE del Parlamento europeo y del Consejo de 22 de octubre de 2014 relativa a la implantación de una infraestructura para los combustibles alternativos y afecta no sólo a los países miembros sino que se han sumado Islandia, Liechtenstein, Noruega, Macedonia, Serbia, Turquía y Suiza.

 Los vehículos que se comercialicen a partir del 12 de octubre de 2018 también deberán llevar el etiquetado del combustible que conviene al motor. A abrir el tapón de llenado del combustible, un identificador común será visible en el coche (o camión), el el surtidor y el boquerel.

 Depender cada vez menos del petróleo y sus derivados supone depender menos de los países árabes exportadores. Todavía queda en la memoria colectiva la gran crisis de 1973, cuando se cortó el suministro del oro negro a Europa y Estados Unidos.

 Este impulso a combustibles alternativos es, todavía, compatible con las infraestructuras existentes pero son justamente las infraestructuras la barrera para hacer posible este cambio revolucionario que tiene en el horizonte una fecha límite, el año 2050, aunque se confía que en 2020 las emisiones de carburos se hayan logrado reducir a los parámetros existentes en 1990.

 Según la Directiva, “los combustibles sintéticos sustitutivos de la gasolina, como por ejemplo el metanol y otros alcoholes, pueden mezclarse con gasolina y ser técnicamente utilizados con la actual tecnología de vehículos con ligeras adaptaciones. El metanol puede utilizarse asimismo en la navegación interior y en el transporte marítimo de corta distancia. Los combustibles sintéticos y parafínicos pueden así reducir el uso del petróleo como fuente de energía en los transportes”.

 Lo mejor, se añade, es que estos combustibles sintéticos pueden almacenarse y distribuirse con las infraestructuras actuales. Sin embargo, la obsesión es ahondar en nuevas formas de energía: La nueva normativa europea recalca que “sin perjuicio de la definición de combustibles alternativos de la presente Directiva, conviene destacar que existen más tipos adicionales de combustibles limpios que pueden representar alternativas a los combustibles fósiles. Deben tenerse presentes los resultados prometedores de la investigación y el desarrollo en la selección de nuevos tipos de combustibles alternativos. Conviene elaborar normas y legislación abiertas a todas las tecnologías para no impedir el avance hacia combustibles y vectores energéticos alternativos”.

Electricidad e híbridos, la gran apuesta

 Además de los carburantes limpios, otra de las grandes apuestas para el transporte es la electricidad y los híbridos, no sólo para vehículos sino también para aviones y barcos. Los coches eléctricos son ya una realidad aunque su presencia en el mercado todavía sea mínima y en Canarias hay propuesta parlamentaria para dejarlos exentos del IGIC. El Gobierno autonómico ha anunciado, además, que destinará dos millones de euros para la instalación de puntos de recarga.

 En la Directiva de la UE se enfatiza la bondad de la electricidad tanto por la reducción de emisiones a la atmósfera como por la reducción de la contaminación acústica en zonas densamente pobladas. Pero hay dos escollos que salvar: el alto coste de este tipo de coches, por encima de los 20.000 euros la mayoría de ellos, y la falta de puntos de recarga de las baterías.

 Por eso, la normativa que se pone en marca este mes destaca que “debe instalarse un número adecuado de puntos de recarga accesibles al público, en particular en estaciones de transporte público, como las terminales de pasajeros portuarias, los aeropuertos o las estaciones de ferrocarril. Los propietarios de vehículos eléctricos dependen en gran medida del acceso a los puntos de recarga en estacionamientos colectivos, tales como bloques de viviendas o estacionamientos de oficinas o empresas. Las autoridades públicas deben adoptar medidas que ayuden a los usuarios de dichos vehículos garantizando que los promotores y los gestores de los locales proporcionen la infraestructura necesaria con suficientes puntos de recarga”.

 No sólo eso, sino que ya se avanza el camino de las nuevas tecnologías, como las recargas inalámbricas y los cambios de batería, lo que conllevará el desarrollo de una industria del motor radicalmente distinta a la actual.

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