Las calles tienen nombres aburridos
Las calles no han de homenajear a los desaparecidos, sino incorporar a entidades vibrantes y vigentes, como calle facebook o avenida google

"La línea roja" de Matías Vallés (08/10/18)
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PALMA
Lo peor del periodismo es que ocasionalmente nos confronta con la dura realidad.
Y la dura realidad, no se escondan, es que las calles de Balears tienen nombres aburridos.
Los rebeldes de la Palma ocupada cambiaron los nombres de las calles por otros como Airbnb o Starbucks.
Lo peor de esta provocación callejera es que los nuevos nombres son más apetecibles que los originales.
Vale que quiten del nomenclátor a los falsos héroes de la Guerra Civil, pero no tiene demasiado sentido bautizar una calle con el nombre de un sargento que brilló en la contienda de Filipinas, que encima se perdió.
Joan Miró es un artista de mérito indudable salvo cuando pintaba caballos pero, ¿es el nombre que deseas para tu calle?
Si su creatividad es tan desbordante como aseguran, el propio Miró preferiría que su calle se llamara Starbucks o McDonald’s.
La denominación de rambla de los Duques de Palma no debió ser retitrada porque homenajeaba a la corrupción, sino porque dedicar hoy una calle a un duque es pomposo y casposo, casi antidemocrático.
Las calles no han de homenajear a los desaparecidos, sino incorporar a entidades vibrantes y vigentes, como calle Facebook o avenida Google.
Y esos nombres de calles deben cambiarse a diario, ahora que la tecnología digital lo permite




