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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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Alumnos universitarios crean un grupo de hacking ético

Realizan prácticas reales en organismos españoles y europeos como el CERN

Los jóvenes cada vez tienen más interés por la ciberseguridad. /

La iniciativa ha partido de un grupo de alumnos de la facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid que ha decidido crear un grupo de hacking ético para detectar vulnerabilidades en seguridad, según cuenta José Luis Vázquez Poletti, profesor de esta facultad.

La intención es “ir más allá de lo que se imparte en las aulas”, asegura, y ver las salidas que puede haber, realizando también prácticas “en el mundo real”. El ejemplo más claro es el acuerdo con la Organización Europea Para la Investigación Nuclear, CERN, situada entre Suiza y Francia, por el cual los alumnos pueden “intentar atacar sus sistemas, dentro de unos márgenes especificados”. Si alguno encuentra un agujero de seguridad, se hace un informe y se remite al CERN, que a su vez le envía una carta de agradecimiento. Desde que se está haciendo, hace algo más de año y medio, han encontrado varias vulnerabilidades, “aunque no puedo decir cuales, habrán sido siete u ocho agujeros de seguridad”. Esto es también gracias al Centro de Cálculo de la Universidad que permite a los alumnos conectarse desde la red de la Complutense y realizar esos ‘supuestos ataques’.

Una buena idea dada la trascendencia que tiene en nuestra vida personal y laboral la seguridad en Internet, según ha indicado José Antonio Rubio, doctor Ingeniero en Ciberseguridad por la URJC.

La espina dorsal son talleres que realizan los alumnos, estudian una serie de aspectos y se lo enseñan a otros. También hay una versión más lúdica en forma de Torneo de Programación de Virus. Según cuenta el profesor han rescatado un juego de programación de 1984, donde el objetivo era desarrollar un programa que consiguiera fagocitar al del rival. “Los participantes desarrollan sus virus y hacemos los emparejamientos como si fuera una velada de boxeo. Es una manera de aprender ciertos conceptos básicos no sólo en ciberseguridad”.

Los participantes del grupo de hacking también son estudiantes de primero, que llegan con conocimientos básicos. Hay que tener en cuenta que la primera característica de un hacker, dice Vázquez Poletti, es la curiosidad y de ahí nacen las ganas de aprender.“Queremos transmitir que un hacker busca en su entorno aspectos que pueden ser mejorables” y se pone a ello.

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