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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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Salud electrónica, sanidad electrónica, e-Salud o e-Health: llámala como quieras

Llamémosla como queramos, pero no dejemos entre todos que se convierta en otra oportunidad perdida

Salud electrónica, sanidad electrónica, e-Salud o e-Health. Llamémosla como queramos, pero no dejemos entre todos que se convierta en otra oportunidad perdida

Los cambios socioeconómicos actuales plantean una serie de retos a los sistemas sanitarios que no pueden ser ignorados durante mucho más tiempo: envejecimiento de la población, demanda de la mejora en la calidad de la atención sanitaria, incremento de la movilidad, tratamiento de grandes volúmenes de información, etc.

Como no puede ser de otra forma, las tecnologías de la información vuelve a ser una de las principales y más importantes herramientas que pueden ayudar al entorno sanitario a abordar estos retos en materia de prevención, diagnóstico, tratamiento, seguimiento y gestión de la salud. Eso sí, no debemos nunca olvidar que lo importante es que se haga siempre desde el ahorro de costes al sistema sanitario y, cómo no, mejorando su eficacia. Esto es lo que denominamos Salud Electrónica o e-Salud (emulando el término inglés e-Health).

La buena nueva es que ya hay muchísimas tecnologías suficientemente maduras como para poder dar solución y hacer realidad todas estas demandas. La parte negativa es que, aunque es evidente que se ha avanzado mucho y que se está avanzando cada día más, todavía estamos muy, muy lejos de lo que la sociedad demanda y necesita, de lo que la administración se puede permitir y, sobre todo, de lo que la tecnología podría aportar ya.

Las razones para ello son múltiples, pero todas estas razones tienen un factor común: ninguna de las partes ha logrado realizar el cambio mental que se precisa. Y cuando digo ninguna de las partes, me estoy refiriendo a los políticos, a las administraciones, al personal sanitario de todos los niveles y, entonemos todos nuestro propio mea culpa, a la ciudadanía.

De nada sirve que exista la tecnología si los políticos no se ponen de acuerdo en una visión y objetivo común.

De nada sirve esta tecnología si las administraciones no tienen un plan director claro y consensuado, con una voluntad clara de invertir en el cambio.

De nada sirve esta tecnología si los profesionales sanitarios no están preparados para acogerla como una gran herramienta que les ayude a desempeñar y mejorar su labor, siempre con vocación de servicio a la ciudadanía.

De nada sirven los avances tecnológicos en la sanidad si la población no está preparada para utilizarlos en su beneficio, en lugar de sufrirlos con el temor que les provoca la incertidumbre de lo nuevo y lo desconocido.

Recordad que no estamos hablando todavía de las posibles grandes aplicaciones más o menos futuristas que son o serán viables con las nuevas tecnologías. Nada más lejos de eso. Estamos hablando de cosas tan visiblemente viables tecnológicamente como la teleasistencia, la ayuda a la toma de decisiones, los sistemas de información para profesionales y para la ciudadanía, los sistemas de cribado o screening, los sistemas preventivos, la trazabilidad de medicamentos, órganos, historiales, protocolos, contratos y servicios médicos, etc.

Formación, planificación, inversión y, no, no me equivoco, nuevamente, formación.

SER 3.0 #36

No os perdáis el programa de esta semana si queréis saber un poco más.

Francisco Maciá es doctor ingeniero en Informática y profesor titular en el Departamento de Tecnología Informática y Computación de la Universidad de Alicante.

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