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Jueves, 12 de Diciembre de 2019

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Me da asco lo que rodea al fútbol

Llevamos años viviendo auténticos esperpentos con la excusa del balompié y Argentina y Murcia son dos ejemplos muy tristes

Asco. Es la palabra. Me da mucho asco todo lo que está sucediendo en torno al fútbol. No sólo este pasado fin de semana con dos capítulos que ponen los pelos de punta, sino por lo que viene sucediendo desde hace tiempo en torno a un deporte que al fin y al cabo no es sino una excusa para que cuatro imbéciles den rienda suelta a sus frustraciones o a su propia falta de inteligencia. Lo de cuatro es un decir porque por desgracia son muchos más.

Lo de Argentina, con el Boca Juniors-River Plate en la final de la Copa Libertadores, es ya el colmo de la estupidez humana. Cientos de ‘aficionados’ (entre comillas y por llamarles de alguna manera), tal vez habría que hablar de borregos, han montado una batalla campal de la que no se han librado ni los propios futbolistas, en una imagen que ha dado la vuelta al mundo dejando en muy mal lugar al fútbol, que insisto, no es sino la excusa para comportarse como auténticos animales descerebrados, aunque les aseguro que muchos animales que conozco tienen un comportamiento más humano, así que perdón a los animales por compararles con ellos.

Pero como les digo, no es nada nuevo. En Holanda es habitual que los hinchas de Ajax, Feyenoord o PSV, los equipos más representativos del país, se citen horas antes del partido de turno para atizarse de lo lindo. Por no hablar de ciertos hooligans de equipos ingleses, como el modesto Millwall, que cuenta con los hinchas más peligrosos del Reino Unido. Y no nos olvidemos de las que han estado liando los aficionados (insisto, término entre comillas) de Rusia en los diferentes campeonatos internacionales. En ese sentido, creo que en España se ha estado trabajando bien en la erradicación de estos colectivos, aunque aún queda labor.

Porque encima, y ahí el segundo lamentable episodio del fin de semana, la cuestión nos viene de la misma base: la batalla campal protagonizada por padres y madres de niños de 12 y 13 años durante un partido en Murcia. Vergonzoso. Asqueroso. ¿Qué podemos esperar de los más pequeños si sus propios progenitores dan semejante ejemplo? ¿Qué educación esperamos que tengan? ¿Qué valores va a recibir? Es muy triste. E insisto, no es culpa del fútbol. Es culpa de la gente que no sabe distinguir una afición, una pasión de un comportamiento vergonzante. Les pondré un ejemplo personal: Temporada 2000-01, Estadio Vicente Calderón, Segunda división, Atlético de Madrid-Eibar. En el conjunto armero, de lateral izquierdo, Iván Casquero (que luego jugó en el Numancia). Una mujer de unos 40 años en la grada y su hija, que no pasaría de 12, y gritos de “Enano ‘hdp’, que te has caído del futbolín. ¡Me voy a hacer un llavero contigo!”. Como anécdota, decirles que la estatura de estas ‘aficionadas’, no era mayor (ni tampoco igual) que la del futbolista. O recuerden cómo nos recibieron a los numantinos en Getafe, la última vez que jugó el equipo allí, al grito de “paletos” o “sorianos, cabrones, no sois españoles”. Sin comentarios.

En fin. A mí me gusta más, y me lo habrán oído en muchas ocasiones, contarles lo bonito que es ver a las aficiones de Numancia y Zaragoza en las calles de Soria unidas antes del derby del Moncayo, o la hermosa hermandad entre los numantinos y malaguistas, o eventos como el que la Peña Numantina de Mallorca organizó con la Federación de Peñas Mallorquinistas este sábado. Tal vez esta sea la imagen que los medios deberíamos proyectar más, porque es como debe ser (y es en otros deportes, como en el rugby con su famoso tercer tiempo), pero también es verdad que hay que mostrar esa otra realidad, por lamentable que sea: en torno al fútbol, y con la excusa del fútbol, hay demasiados… les dejo elegir el adjetivo.

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