Armengol tiene que ser contraria a Susana Díaz
La andaluza enamorada del artículo 155 no le ha servido de nada

"La línea roja" de Matías Vallés (03/12/18)
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Palma
Hasta las elecciones andaluzas de ayer por la noche siempre se había dicho que Susana Díaz y Francina Armengol representaban vidas paralelas. Tan paralelas de hecho que evitan cualquier punto de contacto.
Eran las dos únicas baronesas dignas de tal nombre en el PSOE. Eran las dos únicas socialistas que gobernaban una comunidad autónoma. Es decir, que habían accedido al cargo por el voto, no por designación como las ministras.
Susana Díaz es la primera mujer que presidió Andalucía en 40 años. Y lo mismo vale para Armengol en Balears.
Díaz y Armengol gobernaban en minoría desde alianzas inverosímiles. Y ambas estaban convencidas de que las elecciones autonómicas las consolidarían con otros pactos todavía más complicados.
En fin. Ambas presumen de izquierdistas y feministas y a menudo presumen más de lo que ejercen.
Han sido dos ganadoras del PSOE en horas bajas. La balear partidaria de un referéndum en Cataluña y la andaluza enamorada del artículo 155 que no le ha servido de nada.
Por tanto el odio visceral que se dispensan Díaz y Armengol se debe más a lo que les une que a lo que les separa. Y si Armengol desea sobrevivir tiene que hacer lo contrario que ha hecho Susana Díaz.




