Juego de sillas
Seguro que es usted uno de esos palmesanos sumidos en la melancolía ante la ausencia temporal de la silla de Maceo

PALMA
Seguro que es usted uno de esos palmesanos sumidos en la melancolía ante la ausencia temporal de la silla de Maceo. Nos esperan dos años sin el ilustre mueble cubano, que vuelve temporalmente a su hogar caribeño dejándonos una sensación de vacío tan inmensa como el mar antillano.
Desprovistos del asiento del General, andamos huérfanos en la capital de asuntos de calado, de cuestiones de verdadero interés ciudadano.
Se podrá debatir sobre si la limpieza de las calles es la idónea. Si la ciudad es el ruido que no cesa. Si el último policía local que vieron sus ojos en la calle fue desfilando o si el colapso de los accesos a Palma en hora punta forma parte del paisaje natural.
Sa Feixina no tomba ni tombará y el edificio de Gesa tiene por fin un uso práctico: set fotográfico de políticos con casco. No hay vivienda asequible, en Palma es más fácil ser turista que residente y con las aceras ocupadas por bicis, skates, segways, patinetes y todo lo que lleve ruedas, pronto habrá que hacer un carril sólo para peatones.
Se podrá hablar de todo ello, sí. Pero convendrán conmigo en que nos hallamos ante cuestiones carentes de la influencia directa en la vida de las personas que posee el venerable tronco tallado.
Por cierto, Actúa, la voz de Vox en Balears, ha denunciado al alcalde de Palma por prevaricación con la silla de Maceo
Y es que la extrema derecha ya está aquí para hablar de las cuestiones que realmente importan al ciudadano.
Ya somos, ahora sí, europeos.




