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Timos de feriante viejo

La primera noción de historia política que recuerdo me la enseñó mi padre, siendo bastante pequeña: Hitler eligió el momento para decirle al pueblo lo que quería oír. Se me grabó porque, como no atiné a deducirla sola, no me compró las golosinas previstas. Al parecer, el condicionamiento negativo también funciona, por muy anticuado que haya quedado Skinner.

Hay viejas recetas que nunca fallan. Dejar a un hijo poco diligente sin gominolas es una. Y otra de eficacia probada es decirles a tus conciudadanos que sus gobernantes son incapaces de librarlos de sus problemas, y señalarles un enemigo común con el que tú prometes acabar.

Los populismos, como los métodos educativos, han existido siempre. Ahora bien. Los hay de varios tipos. Como las amenazas con las que tratamos de contener la imprudencia infantil.

Están las que no mienten en la base, pero sí en la capacidad de acción para obtener el resultado redentor. Como cuando le decimos a los chiquillos que las verduras son buenas y que si se las comen serán altos y fuertes como el Capitán América.

Son los populismos de izquierdas. Venden más derechos para todos. Por ejemplo, el discurso de “los mercados son el explotador que nos oprime; si gobernamos, no nos plegaremos q sus exigencias y nos negaremos a pagar las deudas que nos aplastan y nos han impuesto por la fuerza!!”...

Nada, flor de 1 día; no se puede y enseguida se ve que no se puede. Así que se diluyen relativamente pronto o se convierten en pseudo dictaduras esperpénticas.

Y luego están los que mienten al señalar al enemigo culpable de todos los males. Lo hizo Roma con los cristianos, el ya mencionado Hitler con los judíos... En fin, trucos de feriante viejo.

Pero ¿y el resultado? Ah, eso es otra cosa. Al cristiano, al judío, al inmigrante sí lo puedes machacar... No es el todopoderoso mercado. Es un desgraciado al que puedes masacrar sin piedad una vez llegas al poder... No arregla nada porque era mentira desde el principio que en ellos radicase el problema. Pero por lo pronto, muestras resultados inmediatos y, de paso, con la excusa de conseguirlos, te vas cargando derechos.

Son los populismos de derechas. Que se instalan más firmemente. Los pueblos tardan más ver que no solo han perdido todos, sino que, en realidad, siguen en la miseria. Suele llevar unas cuantas masacres que se les caiga la venda...

Su técnica se parece a la de los padres que amenazan con el coco o el hombre del saco... Como no existen, no vienen y ellos cumplen la promesa de mantenerlos lejos si te comes las lentejas...

Pasa bastante tiempo hasta que descubres que si no te las comes, tampoco viene. Porque no existe... Es una estafa ancestral. Pero nunca pasa de moda.

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