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Jueves, 02 de Abril de 2020

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Medicina

De la bata de médico al kimono de autodefensa

Médicos y personal sanitario aprenden por su cuenta técnicas de autodefensa ante el incremento de las agresiones en hospitales y centros de salud

La cultura de la inmediatez y la exigencia de pruebas no indicadas entán detrás de la mayoría de las agresiones. El 15% de ellas son agresiones físicas

Imagen de las clases de autodefensa

Imagen de las clases de autodefensa / Isabel Salvador

"El bolígrafo que lleváis en la bata os puede ayudar. Vosotros sois médicos y sabéis dónde están las terminaciones nerviosas". Ricardo Martino señala con la mirada la mano de su 'oponente' sobre el tatami. Es viernes por la tarde en Madrid, y el doctor Martino ha cambiado su bata por un kimono de color rojo con el cinturón negro que le acredita como primer Dan de Ki Full Katai y Taewkwondo.

Es el jefe del servicio de cuidados paliativos del Hospital Niños Jesús de Madrid, y aficionado a las artes marciales. Por eso en ocasiones organiza cursos de defensa para personal sanitario. En esta ocasión para una treintena de personas, la mayoría médicos y mujeres. Muchos de ellos pediatras.

Algo está pasando, para que dediquen parte de su tiempo libre y su dinero, 20 euros, en aprender a defenderse de las agresiones que han sufrido o pueden sufrir en el hospital, o en centro de salud en el que trabajan.

Demasiado tiempo esperando

"En mi caso, fue simplemente que pensaban que llevaban demasiado tiempo esperando porque había pasado un niño con más prioridad que su hijo". "Se pusieron muy agresivos, hasta el punto de amenazarme con arma de fuego". "En el mío, continúa a su lado otro médico, que no había pedido una prueba para un paciente que su familia creía importante".

Las agresiones verbales son habituales "por no prescribir un tratamiento concreto o pedir una prueba complementaria". "Hay veces cuentan, que no vale de nada que intentes calmarles o explicarles por qué no lo haces".

El objetivo de estos cursos, destaca el doctor Martino, "no es agredir, es aprender a protegerse". "Son momentos de pérdida de control, en los que generalmente se encuentran solos porque no hay botones anti-pánico, ni guardas de seguridad en todos los centros". Por eso saber que en un momento de peligro pueden hacer algo para protegerse "les hace sentirse más seguros".

Detrás de esa agresividad creciente, ve la cultura de lo inmediato. "Buscamos la inmediatez en el diagnóstico, pensamos que el sistema sanitario y los médicos lo pueden todo". Por eso cree que muchos de estos problemas se podrían prevenir con una buena información. "Si somos más realistas y se crean menos expectativas, habrá menos frustración". Pero mientras tanto, con que aprendan en una tarde una técnica de defensa, es suficiente".

En lo que va de año, solo en la Comunidad de Madrid, se han producido un total de 1.626 agresiones al personal sanitario en hospitales, centros de salud, o servicios de emergencias. En torno al 35% de las situaciones conflictivas las sufren los médicos. El 15% del total, han sido agresiones físicas.

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