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Domingo, 22 de Septiembre de 2019

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Aira liga su futuro en la Cultural al ascenso

El técnico berciano firma hasta final de la liga con opción de ampliación en caso de ascenso. En cuatro años en la Segunda B siempre alcanzó el play-off.

La Cultural se pone en las manos de Aira /

Era un secereto a voces convertido en realidad. La Cultural ha confirmado la contratación de José Manuel Aira como nuevo entrenador hasta el final de la presente temporada con la posibilidad de alargar su mandato en caso de lograr el objetivo del ascenso a la Segunda División. El berciano tomará este mismo martes las riendas convocando a sus jugadores para su primera sesión que comenzará a las 17 horas en el Área Deportiva de Puente Castro a pesar de que, en un principio, la plantilla tenía día libre.

De esta manera regresa a la Segunda División B (79 victorias, 35 empates y 35 derrotas) un técnico abonado a los play-offs de ascenso, la exigencia mínima en su nuevo club. Aira siempre hizo pleno en sus tres anteriores experiencias en la categoría de bronce. Se estrenó en los banquillos tomando las riendas del Racing de Ferrol después de colgar las botas en sus propias filas. Entonces en la Tercera División, el primer resultado fue discreto (8º puesto), pero marcó la línea de un Racing que iba camino de reverdecer viejos laurales. Al año siguiente batió récords (97 puntos) y logró el ascenso a las primeras de cambio, pero no pagó la novatada, al contrario. Aira lideró a un brillante cuadro ferrolano hasta el segundo puesto y a un nuevo play-off, esta vez con miras al fútbol profesional. Lo evitó el Nástic, pero la carrera del ponferradino estaba lanzada.

El Real Murcia le contrató para debutar en la Liga 1,2,3 en un verano en el que, en los despachos, el cuadro murciano fue descendido y desterrado al grupo 1 de la B, a pesar de las distancias kilométricas que no impidieron que los grana terminaran la liga en segunda posición por detrás del potente Real Oviedo. Con el ascenso como objetivo, inició Aira una segunda campaña en el club de La Condomina donde su dominio en el grupo IV fue perdiendo fuelle hasta ceder el liderato a manos del UCAM en las últimas jornadas provocando su destitución una jornada antes del final de la liga regular y con el Murcia ya clasificado para los cruces.

Algo parecido sucedió cuando posteriormente el Albacete Balompié confió en él para subirse de nuevo al tren del ascenso. El efecto fue inmediato. El cuadro manchego se paseó en el grupo II con Aridane (16 goles a su servicio) e Isaac Aketxe como referencias goleadoras, pero las amplias rentas en la tabla (líder desde la jornada 13) le hicieron rendir de más a menos a los ojos de la afición del Belmonte. Sin embargo, a la tercera fue la vencida y Aira celebró su primer salto como técnico a la liga de plata. Fue un tránsito efímero porque, tras siete jornadas y una sola victoria, cedió su puesto a Enrique Martín Monreal.

El leonés Sergio Fernández, director deportivo del Deportivo Alavés, apostó por Aira para reforzar su estructura técnica en aras de poner el acento propio en los incipientes proyectos fuera del país. El Grupo Baskonia-Alavés, decidido a implantar su modelo en otras latitudes, entró a formar parte del Rudes y luego del Sochaux. Y José Manuel Aira fue el elegido para, en primer lugar, coger sobre la marcha al conjunto croata y lograr una salvación que parecía imposible en su primer año en la máxima categoría y, luego, para devolver al Sochaux a la élite del fútbol galo, misión que truncaron los malos resultados por los que hace un mes perdió el puesto.

Vista su situación, y con Víctor Cea ya en el alambre, apareció la Cultural en su camino esperando el momento oportuno para agilizar la operación que contó con el visto bueno del protagonista después de sopesar la posibilidad de seguir ligado al Alavés. Con Felipe Llamazares como principal valedor, la entidad leonesa se llevó el gato al agua y desde hoy busca que el efecto Aira tenga el resultado esperado. Será un deportivista, por su pasado en la base de la Ponferradina y sus cuatro años a caballo entre el filial y el primer equipo del Deportivo de A Coruña (disputó dos partidos en Primera División), el encargado de completar la tarea. "Ordenados, verticales y con la presión tras pérdida como gran mandamiento". Así son sus equipos a ojos de los expertos, sin renunciar al brillo en función de los jugadores que tenga a sus órdenes, pero con el rigor propio de quien fue un defensa notable en clubes como el Tenerife, el Sporting de Gijón, el Polideportivo Ejido o el CD Lugo.

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