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El Sporting se viene arriba en la Copa del Rey

Los rojiblancos recuperan su esencia y superan al Valencia de Marcelino García Toral en la ida de octavos de final

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Un equipo convencido es, muchas veces, mejor que un equipo con una plantilla de más calidad. Creer en lo que se hace es fundamental para el éxito. Si analizan ustedes la trayectoria del Sporting esta temporada verán claramente la diferencia entre un equipo que cree en sí mismo y uno que no. Hasta hace mes y medio el Sporting era un equipo sin fe, que jugaba los partidos por obligación, no por convencimiento. El Sporting de José Alberto puede tropezar, como hizo ante el Zaragoza, pero cree. Y como cree, no se amilana ni siquiera ante un rival como el Valencia. Le miró a los ojos desde el primer minuto del partido, compitió de igual a igual, le ganó y avivó el incendio que rodea a Marcelino García Toral y al equipo ché esta temporada. Además de ilusionarse para la vuelta, el Sporting le dejó claro a su afición que el partido frente al Zaragoza no fue un cambio de dinámica, sino un accidente.

Fiel a su filosofía, a esa queahora sí tiene y que su parroquia aplaude, el Sporting salió sin complejos a enfrentarse al Valencia. La idea era la misma que si enfrente estuviera el Extremadura, el Numancia o el Lugo: tener la pelota y buscar la portería contraria. Lo logró por momentos, generó ocasiones de gol, marcó dos (curiosa circunstancia que marcaran dos jugadores como Noblejas y Blackman, tan necesitados de dar y llevarse alguna alegría) y, cuando lo necesitó, aparecieron Dani Martín y la desesperante (para Marcelino y los valencianistas) falta de puntería del Valencia.

En ningún momento se notó la diferencia de categoría. Hubo momentos de superioridad valencianista, pero en ningún caso de enorme superioridad. Y también los hubo de dominio rojiblanco. Resultaría chocante para valencianistas y espectadores neutrales: un equipo de Segunda que está en mitad de la tabla tuteando a uno que de los mayores presupuestos del fútbol español, a un equipo que empezó la temporada disputando la Champions League. Es cierto que Marcelino reservó a buena parte de los titulares en Liga, pero también el Sporting salió con su segunda unidad y, aun así, ganó y se puso la eliminatoria de cara.

El partido empezó con un susto: una pifia de Cofie que dejó corta una cesión atrás y provocó la primera ocasión visitante. Pero si el Sporting tiene motivos para quejarse de sus delanteros, en Valencia no se quedan cortos. El partido de Batshuayi fue desesperante para Marcelino García Toral, que tras el encuentro dejó claro que su paciencia para con él está agotada. Fue la primera que perdonó el Valencia. El alivio porque la acción se quedara en un susto animó a Cofie, que acabó haciendo un buen partido. El Valencia también demostró tener serias lagunas en defensa.

El Sporting derrota al Valencia en la ida de octavos de Copa El Sporting también hurga en la herida del Valencia / LALIGA (LALIGA)

El choque era de ida y vuelta, con llegadas también para el Sporting. Pablo Pérez, al que solo le faltó el premio del gol, trabajó como un jabato en ataque. Pero fue Noblejas quien encontró el premio después de un balón largo que Sousa no controló bien, pero que supo convertir en una buena asistencia para el lateral, reconvertido en extremo.

Empate polémico, pero legal

Aunque con menos de 10.000 personas, la grada de El Molinón empezó a rugir. También protestando, infundadamente, cuando Undiano Mallenco concedió el gol del Valencia amparándose en el VAR, que se estrenaba en El Molinón y en la Copa del Rey. La jugada a analizar tenía su enjudia: Parejo disparó desde fuera del área, el balón golpeó en el larguero y botó sobre la línea. La diferencia entre el gol y el no gol era milimétrica. Dado que el ojo de halcón no ha llegado (incomprensiblemente) al fútbol, a los árbitros les arregló la papeleta la continuidad de la jugada: Gameiro partió desde posición legal (Juan Rodríguez rompía el fuera de juego) para enganchar el rebote y marcar. El tanto era legal.

El delantero inglés del Sporting, Nick Blackman, celebra el segundo gol del equipo asturiano durante el encuentro correspondiente a la ida de los octavos de final de la Copa del Rey que han disputado esta noche frente al Valencia en estadio de El Molinón-Quini, en Gijón. / JOSÉ LUIS CEREIJIDO (EFE)

El Sporting no se vino abajo. Empezó la segunda parte mandando, hasta el punto de que el Valencia no generó ni una ocasión hasta el minuto 70, cuando Canella salvó un disparo casi sobre la línea y Gameiro, en un remate acrobático, acabó disparando fuera.

El equipo de José Alberto acarició el segundo gol en un lanzamiento de corner de Traver, que el portero Jaume Domenech salvó casi sobre la línea. Y unos minutos después el propio Traver puso un centro extraordinario desde la derecha que Nick Blackman, que acababa de entrar al campo, remató lanzándose en plancha, como hacen los delanteros de verdad. Esta vez sí demostró serlo.

El Sporting tuvo que sufrir en los últimos instantes, pero la victoria se quedó en casa. La Copa no es el objetivo, pero empieza a convertirse en un aliciente. Queda la vuelta, Mestalla apretará y el marcador es corto. Pero desde anoche el Sporting está un poco más cerca de los cuartos de final. Sería bonito, ¿no?

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