Últimas noticias Hemeroteca
CONGRESO DE LOS DIPUTADOS CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Vuelve la actividad con debates de decretos clave para Sánchez

Carta al presidente de Vox

La Firma de Pedro Brouilhet

Señor Presidente de Vox: llevo tiempo escuchando y leyendo sus propuestas. Usted se ha hecho el abanderado de una forma de ver nuestro país que divide y nos enfrenta a los unos con los otros.

Como usted, Señor Abascal, Yo soy español. Me siento orgulloso de pertenecer a un país plural, diverso, diferente, abierto…

Creo en un país que ha sabido en pocos años modernizarse, entrar en la Unión Europea, vivir más de cuarenta años de democracia, albergar acontecimientos internacionales.

Una nación con una de las mejores infraestructuras que hay en el mundo occidental, con una educación y sanidad, que con sus deficiencias es un modelo para muchos de nuestros vecinos.

Me gusta mi país, sus diversos paisajes, colores, regiones,… un país diverso que ha apostado durante mucho tiempo por construir un proyecto común. Somos diferentes pero nos unen unas raíces que hemos sabido consolidar. Me indigna su forma de dividirnos y de llevarnos a todos a ver al adversario como un enemigo. Las barricadas terminaron hace mucho tiempo.

Como usted, yo soy español. Pero no me gustan los que como su partido portan las banderas de la intransigencia, los ultras, los que separan, los que se creen en posesión de una verdad propia de la dictadura que nos gobernó durante 40 años. Por supuesto que me gusta ver nuestra bandera en competiciones deportivas, encuentros, manifestaciones… Pero no soporto a los que se hacen dueños de ella como su grupo para marginar o excluir.

Frente al insulto, la demagogia y la intransigencia que usted nos propone, yo apuesto por otra receta: la escucha, la serenidad y la apuesta por lo que nos une.

Le propongo que viva dos actitudes: el diálogo y la humildad que parecen bastante distintas de los monólogos, y la intransigencia que vemos demasiado a menudo en sus mítines.

Usted se declara católico. Le propongo que lea el Evangelio de Jesús, especialmente el pasaje de Mateo 25. Allí encontrará una manera de ser cristiano y de situarse ante los pobres, marginados, inmigrantes, refugiados… Y no se olvide tampoco de leer el doble mandamiento del Amor, las bienaventuranzas o la parábola del Buen Samaritano. Una cosa es el nacional catolicismo y otra el mensaje de amor, de perdón y de libertad que nos propone Jesucristo, la Iglesia y el Papa Francisco en este momento.

Quiero seguir viviendo, Señor Abascal, en un país donde todos seamos iguales, pero diferentes. Un país que alce la bandera de la libertad, la igualdad, la justicia. Una sociedad donde los moderados tengan una voz frente a los fanáticos. Un país sin etiquetas donde haya libertad de expresión. Un país que educa, asegura la sanidad, los derechos sociales, el futuro para nuestros jóvenes, la pensión de nuestros mayores…

Yo soy europeo, español, castellano y leonés, palentino, del barrio de San Antonio y de Grijota… Soy ciudadano universal al que no le gustan los ultras de ninguna ideología.

Atentamente le saluda un ciudadano harto de estar harto.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?