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Sábado, 14 de Diciembre de 2019

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Santi Mina devuelve al Sporting a la cruda realidad

El Valencia pincha el globo de la ilusión copera del Sporting. Robin Lod perdonó en la primera parte pero en la segunda el Valencia arrolló a los rojiblancos

El jugador del Valencia, Santi Mina, celebra el primer gol marcado al Sporting de Gijón, durante el partido de vuelta de octavos de final de la Copa del Rey jugado en el estadio de Mestalla. / ()

Y los sueños, sueños son. El Valencia devolvió al Sporting a la pura realidad, a la triste realidad. Tardaron 135 minutos en hacerlo, pero los valencianistas acabaron recordándole al equipo rojiblanco que está en Segunda División y que lo normal es que un equipo de Primera y con uno de los mayores presupuestos de La Liga le pase por encima. Dos goles de Santi Mina, la bala que guardaba en la recámara Marcelino García Toral, pincharon el globo de la ilusión copera del Sporting, que se acaba en la ronda de octavos. La puntilla la puso, ya con todo decidido, Ferrán Torres, que también brilló en el partido. Tiene mérito que el Sporting haya llegado hasta aquí, pero se acabó. Al equipo rojiblanco ya solo le queda intentar remontar el vuelo en Liga para arreglar una temporada muy deficiente y en la que solo la Copa del Rey aportaba brillo.

No muchas cosas se le pueden reprochar a los jugadores del Sporting por perder ante Dani Parejo, Santi Mina, Gameiro o Wass. Bastante ha hecho José Alberto con lo que tiene. Porque el Sporting se dejó en Mestalla todo lo que tiene. Lo que no puede es poner es aquello de lo que adolece. Y el Valencia, en la segunda parte, dejó en evidencia las carencias del Sporting. ¡Cómo no lo va a hacer el Valencia si lo logran otros equipos de Segunda! A una plantilla a la que no se le puede reprochar la entrega, sí se le detecta ya a estas alturas una importante falta de calidad, especialmente grave en algunos de los fichajes que llevan la marca de Miguel Torrecilla y su equipo de trabajo. Eran, decía el sobrevaloradísimo director deportivo, los que venían a subir el nivel.

Decía José Alberto López que el Sporting necesitaba marcar un gol en Mestalla para poner muy de cara la eliminatoria. Pero pedirle un gol al Sporting es algo así como pedir que llueva de abajo hacia arriba. El pésimo rendimiento de sus delanteros le sigue lastrando. Nick Blackman, que fue titular en Mestalla, en el gran partido del año, hoy sí tiene motivos para estar enfadado. Pero consigo mismo. Otro partido en el que su aportación fue la misma que si no hubiera jugado. Djurdjevic, que salió al final, volvió a intentar marcar un gol de bandera desde la línea lateral del área grande, pero su aportación se quedó en eso y en una amarilla más que, por este camino,

Con todo, el Sporting estuvo muy bien en la primera parte. Después de unos primeros minutos de descontrol, a los que colaboraron las constantes y desesperantes pérdidas de balón de Cofie, que no parecía tener muy claro que sus compañeros eran los que vestían de rojiblanco, el equipo gijonés logró equilibrar y hasta dominar ligeramente el partido. Y tuvo la ocasión de lograr ese gol que podía haber cambiado la eliminatoria. Estuvo en la cabeza de Robin Lod, uno de esos fichajes que sí parece con capacidad para aportar, pero que tiene que acabar de explotar. En un remate suyo de cabeza estuvo el 0-1 a la media hora de partido. Nacho Méndez sacó rápido una falta en campo contrario, Molinero puso un buen centro casi desde el córner y Lod, que entró solo, cruzó demasiado su remate. No aprovechar ocasiones así es imperdonable (más para un internacional) y al equipo le acaba saliendo caro.

El jugador del Valencia, Mouctar Diakhaby (i) y Nicholas Alexander Blackman , del Sporting de Gijón, durante el partido de vuelta de octavos de final de la Copa del Rey jugado en el estadio de Mestalla. / JOSE M. FERNANDEZ DE VELASCO (EFE)

El partido cambió a raíz del descanso. Marcelino García Toral retiró a un inoperante Rodrigo para dar entrada a Santi Mina. Era un cambio previsto, reveló luego el de Careñes, desaprovechando la oportunidad de quitarse méritos como estratega. La realidad es que el Valencia fue otro, salió en tromba y le pasó por encima al Sporting, que era incapaz de salir de su campo, salvo en la ocasión de Djurdjevic y el posterior centro envenenado de Robin Lod.

Desbordados y goleados

Al Sporting se le empezaron a ver las lagunas. La banda izquierda rojiblanca era un auténtico coladero. Noblejas se vio desbordado, tocado además físicamente desde la primera mitad. Y Álvaro Traver, que había entrado por el lesionado Pablo Pérez, no fue precisamente un amigo en labores defensivas, de las que decidió desentenderse. Como no podía ser de otra forma, por ahí llegaron los dos goles de Santi Mina, que ya había podido marcar antes, en una acción que salvó casi sobre la línea Carlos Cordero. 

A los veinte minutos de la segunda mitad Daniel Wass centró desde la derecha, casi sin oposición. Mina, en el segundo palo, remataba de cabeza a la red. El balón rozó en Juan Rodríguez (que no tuvo una buena noche), sin que pudiera hacer nada por evitar el gol Dani Martín. Diez minutos después, otro centro desde la derecha, este de Ferrán Torres, lo transformaba también Santi Mina, anticipándose a Juan Rodríguez pese a que este estaba por delante en la trayectoria del balón. Lo dicho, no fue la mejor actuación del central, que en una pérdida de balón en campo contrario provocó la contra que acabó en el 3-0 de Ferrán.

Se acabó la Copa del Rey hasta el año que viene. Fue bonito mientras duró. Ya solo queda centrarse en la Liga, donde ya no hay margen para el error. Jugar contra el Alcorcón el domingo; esa es la realidad del Sporting. Y hacerlo sin posibilidad de pinchar, como en la Copa.

Manuel Queimadelos Alonso (Getty Images)

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