En el vientre de la ballena de Cala Millor
Los quince metros del rorcual deberían ser disecados y exhibidos en la playa como un recordatorio

"La línea roja" de Matías Vallés (29/01/19)
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Palma
Lo más natural o lo único natural que ofrece Balears es una ballena varada en la playa de Cala Millor.
Centenares de personas acudieron a contemplar al cetáceo fallecido en la costa, uno de los mayores de su especie.
Sin necesidad de embarcarse, era la manera más cómoda para entender en qué consisten los tesoros del mar, pero la ballena fallecida no ha concluido su labor pedagógica.
Los quince metros del rorcual deberían ser disecados y exhibidos en la playa como un recordatorio.
Los escolares fascinados este fin de semana por la ballena deberían tener la posibilidad de adentrarse en su vientre, de conocer desde todas las perspectivas ese prodigio de la evolución, de la misma manera que se adentran en las tripas de un barco de época para comprenderla.
Contemplar el mundo desde el interior de una ballena de verdad equivale a introducirse en la naveta menorquina dels Tudons, para reencontrarse con nuestros antepasados.
La obsesión por la memoria histórica debe complementarse con el cultivo de la memoria biológica.
En el vientre de la ballena varada en Cala Millor podremos preguntarnos si estamos en el buen camino, y me temo que la respuesta no va a gustarnos.




