Aurora Martínez: "Noche de estreno"
La gadtiana Aurora Martínez deja su opinión "Yo que me he llevao 30 años..."

La opinión de Aurora Martínez : Yo que me he llevao 30 años... (30/1/19)
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Cádiz
El pasado sábado arrancó la edición talla XXL del COAC. Fue a las ocho de la tarde, una mijilla antes de lo habitual, para no acostarse tarde, que lo domingos hay que ir a por los churros... Y media hora más tarde, durante la espectacular entrega de los Antifaces de Oro comenzaba en Carranza el partido Cádiz-Mallorca. Fue difícil elegir entre la copla o el esférico. Corazones divididos los de los gaditanos entre la casa azul y amarilla y el teatro colorao, divididos… ¿o no tanto?
Lo digo porque el paraíso del Coliseo, ese sábado se convirtió en un paradójico eco a caballo, entre gallinero y grada de Carranza. Allí estábamos viendo las actuaciones del Coro, de la sorprendente comparsa “El hombre del Saco” y de la chirigota del Lobe mientras se nos escapaba un ojillo a la pantalla del móvil, bien propia o bien ajena, para ver cómo iba el choque futbolístico.
- “¿Como va el Cadiz?”, preguntaban.
- “¿Qué han echado a quién?”
-“Empate, otro empate”, a la par que alguien entonaba el pasodoble de los juancojones o el de Manolito Santander. Fue una noche completa, el disfrute Gaditanus-Gaditani a más no poder. Carnaval y Cádiz C.F., como en ésta y en otras ocasiones, juntos de la mano. Solo faltaba que entre agrupación se escuchara una marcha de “Los Polillas” y ya sería Morir por Cadi del Todo.
Esa situación me llevó a reflexionar sobre lo que ha evolucionado el ambiente del Gallinero en estos últimos tiempos del Carnaval Patrimonio de la Humanidad. Y siguiendo la ligazón con el deporte Rey; echo de menos aquel ambiente Galáctico en el concurso. Ese ambiente que crearon el Dream Team Gallinístico: Macarty, Escapachinni, Caña, María…
Y que no ha tenido ningún relevo. El Concurso sin agrupaciones no tiene sentido pero tampoco es el mismo si no hay personas que jaleen, animen y calienten, con criterio carnavalesco, y que también contribuyan sobremanera a que cada noche sea especial. Pese a todo el Gallinero resiste y perpetua coplas, convirtiéndolas en inmortales.
Aunque a veces tenga, su particular día de la marmota, con la repetición noche tras noche, de las mismas ocurrencias, a veces absurdas; iniciadas por algún espontáneo que busca dejar en el Paraíso su minuto de gloria gracias a la difusión a través de los medios de comunicación.




