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El Real Murcia no se supo adaptar en Ibiza

Los pimentoneros pagaron los errores individuales en defensa

Rodado celebra el primer tanto del UD Ibiza /

El Estadio Can Misses presentó un aspecto idóneo para la práctica del balompié. Un día soleado y buena entrada con presencia de afición murcianista para animar al Real Murcia. Curto, Santi y Hugo Álvarez fueron las tres principales novedades en el once inicial de Manolo Herrero, que planteó su partido con vistas a reengancharse a la zona noble de la tabla.

Andrés Palop, mítico portero español que dio tantas alegrías al Sevilla, se dejó ver en el banquillo local con la responsabilidad de sacar los 3 puntos en su feudo. El entrenador del Ibiza acumulaba ya dos jornadas sin anotar un gol en la portería contraria.

La primera intervención de Mackay llegó antes de cumplirse el minuto 1 de partido, cuando una gran contra del Ibiza sorprendió a la zaga grana. Los locales crearon peligro constante en los primeros compases, el campo era estrecho y esó dificultó la organización murcianista en defensa porque facilitaba la presión local. Mackay volvió a hacer una exigente estirada a los 7 minutos de la primera parte tras un saque de esquina. El asedio visitante era una realidad y el Real Murcia debía poner una solución sobre el verde para revertir la situación.

Rodado anotó en el minuto 16 el primer gol del partido para un Ibiza que vino avisando desde el inicio. Desde el punto de penalti, tras una buena asistencia y una anterior pérdida de balón grana, se materializó lo que Herrero se temió desde los inicios. Un error importante que le costó el primer tanto a los pimentoneros.

Curto, que jugó con una máscara en el rostro, intentó en varias ocasiones acercarse a la meta del Ibiza. Armando fue una de las lanzas de confianza que comenzó a generar el Murcia, buenos pases y disparos a puerta que el portero local atajó sin mayor dificultad. Los pimentoneros comenzaron entonces a carburar para apostar por el empate.

Al Real Murcia le estaba costando llegar en el ecuador de la primera parte. Las jugadas individuales en banda pretendieron ser la marca de diferencia para entrar en una dinámica positiva, pero el Ibiza lo puso difícil.

Precisamente fue Rodado, autor del gol local, el que tuvo que salir del terreno de juego para ser atendido tras sufrir un golpe en la ceja. Una brecha tuvo la culpa de que los servivios médicos atendiesen al futbolista en la banda. El Murcia debía aprovechar estos instantes con uno más para solucionar los problemas para llegar a la portería rival. Lejos de la realidad, el Ibiza dominó los tiempos y consiguió que el Real Murcia no se adaptase al encuentro.

Sin embargo, el Real Murcia, al filo del descanso, comenzó a ganar presencia en el campo del Ibiza, ganando metros y teniendo más ocasiones. Al menos sirvió para que los murcianistas encontrasen consuelo en el balón con más posesión. Jeisson tuvo una de las ocasiones más claras de la primera parte gracias a un disparo cruzado a ras de suelo que se fue a escasos centímetros del palo derecho de la portería del Ibiza.

En los instantes de mayor intensidad del Murcia, el Ibiza anotó en el 46 gracias a Giiner. Los locales se pondrían dos arriba en un remate en el área pequeña por una falta clara de concentración a la hora de defender por parte de los visitantes. El Real Murcia tenía por delante 45 minutos para darle la vuelta al marcador.

A la reanudación del encuentro, Armando envió a la red un gran disparo de falta en el 52. El futbolista grana ajustó el cuero al palo contrario del portero y el meta no pudo llegar a pesar de su estirada. Gran tanto para los visitantes que mantenían on esperanzas las opciones de empatar.

Pasaban los minutos y la renta del Real Murcia continuaba por la confianza en el juego murcianista y un equilibrio de la posesión. El Murcia se reencontró con el balón, que pareció algo más serio en defensa.

Forniés entró al terreno de juego por Parras. A pesar de ser lateral, su proyección ofensiva pretendía ayudar a los suyos a igualar el marcador. Curto abandonó también el terreno de juego para dar entrada a Manel, que con su dinamismo favoreció a tener más la posesión y el control.

Un error garrafal de la zaga grana propició que Jordi Sánchez colgase el balón para batir a Mackay con un sutil balón colgado. Las aspiraciones de empatar del Murcia se congelaron tras esta acción. En el 87, Miguel Díaz batió al meta del Ibiza para recortar distancias a escasos minutos del final del partido. Los grana vieron la posibilidad de igualar el partido y pisaron el acelerador en los instantes finales.

A pesar de la insistencia pimentonera, el Murcia gozó de ocasiones, pero no se vieron recompensadas con el tanto que tanto necesitó.

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