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La maldición se convierte en una auténtica bendición viñera

'La maldición de la lapa negra' hizo las delicias del público asistente con un tipo que recordaba a las películas de Piratas del Caribe

El sello viñero huele a mar y el teatro se impregna de aroma a escollera. Llega Manolo Santander en versión auténtica, con calidad y con contenido. ‘La maldición de la lapa negra’ no es una, precisamente, una maldición sino una bendición con una mitad del grupo joven y otro menos, pero ambos muy experimentados. Recuerdan a la película de Piratas del Caribe, pero en versión caletera. Presentación al uso, en dos partes, empezando con la presentación de Quince Piedras y acabando con música moderna.

Silencio que va el pasodoble. Silencio que no defrauda. Letra al sitio, al gusto que evoluciona, el mar se ha convertido en un río. La música es de otra clase. No puede levantar más pellizco en el trío. Segundo pasodoble a Hacienda, pero visto desde el punto de vista del Carnaval auténtico: los ensayos. Tócame esta música otra vez, San… tander. Cuplés buenos. Primero a los hijos de la Pantoja y el segundo al carril bici. Potente estribillo sobre cómo acabar los pescaos, que le da igual a la plancha o a la sal, pero jamás en blanco en un hospital. Bien. Popurrí con una detallito a Ángel León para empezar, el anisaki y los pescaos de piscifactorías. Popurrí muy marino. Apunta muy alto.


No es país ni pa locos, ni pa na

Locos que vienen desde la Isla de León para contar las verdades, que, junto a los niños y los borrachos son los únicos que las pueden decir. Es lo que cuentan en la presentación los comparsistas de ‘No es país para cuerdos’. Grupo afinado y con potencia. Primera letra dedicada a un abogado que empieza a ejercer su profesión, para defender a un diablo. Segunda a una historia de un hombre que vuelve a casa de sus padres tras serle infiel a su mujer. Bueno, original sí, pero poco más. La música un poco enrevesada.

Van perdiendo fuelle en los cuplés que no dan más de sí. Estribillo bonito, eso sí. Comparsa isleña con buenas maneras, aunque van cantando algo revolucionados. Popurrí con algunos aspectos musicales que brillan, pero no terminan de cuajar.

Vigilantes que vigilan poco

Desde Alcalá de Guadaíra regresa la chirigota de los hermanos Salgado para nuestro Carnaval. Van de vigilantes de seguridad, pendientes de todo, aunque les da coba por todos lados. Pasodoble dedicado a una mujer que se lleva cosas del supermercado para comer, va bien al tipo, y con un final crítico. Bien tirado. El segundo a las abuelas y el poder disfrutar de sus nietos. Este más corriente. La interpretación regular.

Cuplés en la línea de lo anterior, el típico cuplé del gordo de la chirigota que es muy lento y el segundo acaba con Echenique. Estribillo regulero. En el popurrí remontan con peripecias e historias que les ocurren a los guardas jurados. Tienen momentos con arte y otros más normales. No obstante, es la mejor pieza que llevan.

Ventegenarios o ventegenaritantos

La comparsa, antes de la Algaba, ahora de Sevilla muestra un grupo de veinteañeros con proyección, aunque son un poco timoratos e inocentones. Presentación sencilla, sin muchas estridencias. El primer pasodoble al pasodoble y a la forma de cantar, como le enseñó su abuelo. Desconocemos si va por alguien en concreto, ya que la música reza como de la agrupación. Segunda letra a la violencia de género desde la perspectiva de los adolescentes, buena letra para dar visibilidad a una problemática que lacra a los jóvenes de hoy en día.

Los cuplés no tienen mucho más que decir, salvo el de ser una excusa para llegar al estribillo. Un estribillo jugando con el veinte y el vente. Al menos es bonito. El grupo no canta mal y tiene proyección de futuro, como la propia idea de la comparsa, que desarrollan en el popurrí. Reivindican también el papel de los jóvenes en materia laboral, política y económica.

Mafia octogenaria

Una chirigota de Alcalá de Guadaíra que presenta un grupo de abuelas un tanto macarras Un poco raro el concepto, pero es el que es. En la presentación utilizan una mecedora a modo de Juego de Tronos, es lo más destacado. Primer pasodoble tipo presentación, música sin resolver e interpretación irregular. Letra hacia todos los andaluces que no fueron a votar, con interés de remover conciencia. Pasodoble muy cantado en las últimas semanas.

Cuplés en la misma línea y estribillo con bandera de Andalucía incluida. Na. Popurrí entretenido que hace reír al público pero con pocos destalles a tener en cuenta, chistes visuales y poco más.

Marionetas liberadas

La comparsa de Javi Cuevas que regresa con unas marionetas colgados después de un año de ausencia. Se liberan de las ataduras de la sociedad y se declaran en pie de guerra. Presentación con potencia, como tiene acostumbrado a los grupos el autor sevillano, aunque con alguna dificultad en la interpretación. Pasodobles con letras emotivas y familiares ambos. El primero a su padre –fallecido recientemente- y el segundo a un padre que no ve a su hija, perdiéndose su infancia.

Cuplés con corte simpático el primero, pero el otro que acaba en bastinazo con la máquina Rumba y el felpudo de la suegra. El estribillo algo inaudible y cantando tensionados. Ganan cuando cantan suave, en el inicio del popurrí o la cuarteta sobre la historia de España. Invitan a la sociedad a reiniciar y empezar de nuevo. Acaban con el himno de Andalucía.

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