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Sábado, 07 de Diciembre de 2019

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'El Ruso', un peculiar vendedor de pipas y refrescos

Eduardo Díaz recuerda a Gonzalo Martínez, un personaje muy conocido por su vespino y su forma de vender en el fútbol y los toros

Gonzalo Martínez, el Ruso, en su furgoneta de venta de refrescos y pipas de Mazuecos. /

La historia de Guadalajara nos deja dos rusos muy conocidos en las últimas décadas: uno fue Vladimir Tkachenko, el mítico jugador de baloncesto que llegó a nuestra ciudad en los años 90. El otro era Gonzalo Martínez, un peculiar vendedor de pipas y refrescos conocido en toda la ciudad y gran parte de la provincia.

"El apodo de El Ruso se lo pusieron los milicianos rusos que estaban en El Carmen durante la Guerra Civil y que le cogieron mucho cariño a ese niño que era Gonzalo por entonces", explica Eduardo Díaz en el espacio 'Historietas de Guadalajara'. "El apodo le trajo después algunos problemas porque la Policía le paró muchas veces durante el Franquismo preguntándole por qué le llamaban ruso, si era soviético o comunista".

Martínez era funcionario de la Diputación, donde ejercía numerosas tareas, pero se hizo popular por su trabajo como vendedor de refrescos. "Iba a vender a todos los partidos del Dépor. Había cosas curiosas porque se pasaba todo el partido diciendo 'hay pipas de Mazuecos', pero cuando atacaba el Guadalajara paraba de vender hasta que terminaba la ocasión".

Su otra pasión eran los toros, como recuerda Díaz. "Durante muchos años regentó, junto a su hermano, el bar del Coso de Las Cruces. Tenía muchos chavales que querían sacarse un dinerillo y los distribuía por toda la plaza, pero él era el primero en dar ejemplo vendiendo por toda la plaza, dando vueltas. Además, le gustaba estar por el callejón e invitar siempre a refrescos a los toreros y a las cuadrillas, que le tenían mucho cariño. Y siempre que podía, se prestaba voluntario para sacarles a hombres cuando abrían la puerta grande".

Otro elemento característico de 'El Ruso' era su vespino. "Él no tenía carné de conducir y su forma de desplazarse era en un vespino naranja. Se movía mucho y siempre iba cantando una canción: 'aaaahhhhhh'. La gente le preguntaba qué cantaba y él decía que era la canción de El Ruso".

Con el vespino tuvo incluso una anécdota curiosa. "Nunca llevaba casco y cuando entró la Ley que obligaba a llevarlo, él consiguió estar exento porque varios médicos le hicieron un informe en el que aclaraban que, si se ponía casco, se mareaba, lo que podía ser más peligroso".

Gonzalo Martínez falleció el 9 de octubre de 2016. "Seguro que en el cielo tiene muchos amigos de Guadalajara y a muchos les vende las pipas de Mazuecos".

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