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Martes, 11 de Agosto de 2020

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Mario Ocaña

'Buenos modales'

El otro día, por ejemplo, a un jugador de baloncesto que perdió una final se le calentó la boca camino de los vestuarios, debió acordarse de la familia del árbitro, y dijo, a voz en grito, que aquello había sido un robo a mano armada

El otro día, por ejemplo, a un jugador de baloncesto que perdió una final se le calentó la boca camino de los vestuarios, debió acordarse de la familia del árbitro, y dijo, a voz en grito, que aquello había sido un robo a mano armada. Le han caído mil euros del ala a la criatura.

Si esta misma actitud existiera en el Parlamento español y las multas se destinaran a la hucha de las pensiones ésta estaría rebosante y no escuchimizada.

Estamos a las puertas de una campaña electoral que se presenta, desde el punto de vista de la buena educación, y ojalá me equivoque, como un campo yermo. Recuerdo haber estado en aulas de segundo de ESO en las que alumnos y alumnas se respetaban, de palabra, más que algunos de nuestros parlamentarios, esos hombres y mujeres elegidos por los ciudadanos para ser referencia y ejemplo de educación, respeto y tolerancia.

Por mal camino vamos cuando falta capacidad para responder sin insultar, cuando cualquier parlamentario carece de discursos oratorios para enfrentarse a su oponente político por medio de la dialéctica y recurre al insulto barriobajero, con el que, además, se considera vencedor en la diatriba, a juzgar por las sonrisas de hiena con las que algunos manifiestan su irritación dentro del hemiciclo.

La crispación y el insulto son muestras de debilidad, de inseguridad y de falta de autocontrol y conocimiento en muchos casos; en otros, supongo, responden a frustraciones personales, odios particulares y ambiciones nunca satisfechas.

La mala educación solo produce frutos envenenados y no está España para que los responsables de hacerla caminar hacia el futuro en paz y armonía se dediquen a ponerse como los trapos, unos más que otros, por querer ganarse unos cuantos votos más.

Tienen ustedes, políticos de España, dos meses para demostrar al pueblo soberano que han superado la escena del cuadro "Duelo a garrotazos" de Francisco de Goya, y que una campaña electoral debe servir para informar a la ciudadanía sobre de qué van sus programas:¿cómo van a enfrentar los problemas de la enseñanza, de la salud pública, de las vías de comunicación o del cambio climático? Dejen ustedes de llenarse la boca de insultos y expliquen cuales son sus planes de futuro, por que a los que trabajamos, pagamos impuestos, estamos jubilados, enfermos, en el paro, en una lista de espera, en una guardería o no llegamos a fin de mes, sus disputas, sus ofensas, sus insultos nos importan bastante poco. Tenemos otras preocupaciones. Háblennos de como solucionarlas y déjense de dar mal ejemplo a los niños y a los mayores. Respétense y los ciudadanos nos sentiremos orgullosos de ustedes y no avergonzados como muchos nos sentimos ahora. De sus señorías depende.

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