La pelota no se mancha

Imagen del partido disputado el sábado en el municipal de San Pablo / Alejandro Jiménez

Jerez de la Frontera
Aún quedan rescoldos de los lamentables acontecimientos sucedidos el pasado sábado en el estadio San Pablo de Écija, no merece la pena siquiera recordarlo. Una vez más el Xerez CD y su afición se ha visto manchados a nivel nacional por unos hechos totalmente antideportivos.
Los medios nacionales no han dudado ni un ápice en poner en la palestra un nuevo suceso de violencia en el deporte, mientras tanto, el resto del año el fútbol modesto es olvidado en las grandes redacciones.
Esta vez, los grandes medios de comunicación, de manera totalmente justificada han denunciado públicamente unos hechos absolutamente lamentables. Hechos que han provocado que se tilde al Xerez CD y a su afición de vergüenza nacional. Pero perdónenme, por ahí no paso.
A pesar de los pesares, voy a romper una pequeña lanza en favor del grupo ultra del Xerez CD: Los Hools XCD. Poco se habla de la gran aportación de estos aficionados a que el conjunto xerecista a día de hoy siga compitiendo. Jamás han abandonado a su equipo y lo han acompañado hasta en los campos más recónditos del panorama futbolístico, incluso realizando aportaciones económicas de su propio bolsillo. Por todo ello deberían ser tratados de Orgullo Nacional.
Pero hoy no toca alabar a nadie. Es el momento de recriminar y reflexionar profundo. Lo sucedido el pasado sábado en Écija no atiende a justificaciones, al igual que todo lo relacionado con asuntos antideportivos. No me vale que un jugador se acerque a provocar a la afición, no me vale absolutamente nada para justificar una agresión a un futbolista. Y por aquí tampoco paso.
No dudo del xerecismo de estas personas, pero con acciones como estas solo hacen una cosa: Perjudicar. Primero perjudican su propia imagen como personas, luego dañan a su propio club -ese que tanto aman- y por extensión a un importante montante de aficionados totalmente ajenos a estos actos. Por último, destrozan su propia imagen como aficionados, ganándose una fama vergonzosa -y merecida-, cuando deberían tener un gran reconocimiento por no dejar morir a su equipo.
Ya lo dijo Diego Armando Maradona en su día cuando se equivocó y le tocó pagar. Ahora es el momento de suscribir letra por letra su escueto discurso: “El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. De eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno... eso no tiene que pagarlo el fútbol. Pero, la pelota no se mancha”. Qué acertado estuvo el Diego, el que se equivoque que pague, pero la pelota señores... jamás se mancha.




