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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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Aunque haya que presentar mil denuncias, para evitar que una mujer muera, merecerá la pena

Declaraciones del letrado de la Administración de Justicia del juzgado nº 1 de Úbeda

José Antonio Castillo Izquierdo, a la izquierda, en nuestros estudios /

 

Pasaba por nuestros estudios y ante nuestros micrófonos, en nuestro programa Hoy por Hoy Jódar, este lunes, el letrado de la administración de justicia, secretario, en el Juzgado n.º 1 de Úbeda, José Antonio Castillo Izquierdo, al que están adscritos los asuntos de violencia de género de la zona de Úbeda, con el que hemos hablado sobre ese tipo de procesos.

En su exposición inicial, Castillo Izquierdo, nos ha explicado, “…La violencia de género, como tal, no es un concepto nuevo, surge desde determinados ámbitos, desde determinadas situaciones, sobre todo a raíz de la Ley orgánica 1/2004, ‘Ley Integral contra la Violencia de Género’, surge tras otra ley anterior, de 2002, que modificaba el Código Penal e introducía otro concepto distinto, que es la violencia doméstica, aquella que se produce en el seno de las familias, en el seno del hogar. La ley surge con una función esencial, desde el punto de vista de luchar contra una de las partes de la discriminación en la que, históricamente, se ha sentido la mujer. El artículo 14 de la Constitución Española marca el derecho de igualdad es un derecho absoluto, todos tenemos derecho a ser iguales, no puede haber discriminación alguna por razones de sexo. Pero también el artículo 9 establece la obligación de los poderes públicos de procurar que esa igualdad sea efectiva. Esas son las políticas positivas hacia la igualdad, tienen que fomentarse que los iguales sean iguales y que cualquier desigualdad no sea discriminatoria. La mujer ha estado discriminada de siempre. Hay que recordar que las mujeres, en España, salvo el lapsus de 1.932 a 1.936, realmente empezó a votar en el año 1.978. Muchas más desigualdades se han ido materializando con muchas más leyes. El problema que se va observando ahora, en el año 2.004, es el aumento de la criminalidad por razón de género, es el que ejerce el hombre sobre la mujer aprovechando la superioridad física, moral, que se ejerce sobre la mujer. Contra eso es contra lo que se quiere luchar con la ‘Ley de protección Integral’, esa ley no solo tienen medidas penales, tienen medidas en el ámbito educativo, en el ámbito social, de prestaciones, en todos los ámbitos… En el ámbito judicial es donde más se ha desarrollado, tanto con la creación de juzgados especiales, los juzgados sobre la violencia hacia la mujer, como con la creación de las medidas de protección integral, se introduce la orden de protección…”.

A pesar de esas leyes se continúan produciendo asesinatos de mujeres, “… Yo soy de la opinión de que criminalizar conductas, no siempre evita que esas conductas se dejen de producir… La moderación siempre es buena, esto no va a evitar que siga habiendo muertes. Lo que evita que siga habiendo muertes es que se denuncie, que no se aguanten las situaciones, y que la mujer acuda a ayuda, no solo tiene que ser judicial, tienen que ser a través de los centros de la mujer, de centros especializados, que existen muchísimos…”.

Rechaza la afirmación de que hay muchas denuncias falsas, “… Usar las leyes no es aprovecharse de ellas. A mí me hace mucha gracia cuando se dice que hay muchas denuncias falsas. Una cosa es mentir y otra no decir la verdad. Evidentemente, a lo mejor no se tenía que acudir tantos a los tribunales, con determinadas conductas, que lo que hacen es colapsarlos, pero nadie tiene porque soportar que se le insulte, que se le amenace, que se le empuje o que se le agreda. El 90 % de los casos, la mujer víctima de violencia de género, depende del marido para vivir, si el marido deja de pagar o deja de contribuir, ella se queda, normalmente, con los hijos, sin tener recursos económicos, insisto las medidas económicas, las medidas de ayuda social, los 430 €uros, que se les conceden a una mujer víctima de violencia de género, no implica, es que los necesita, porque el marido, normalmente, es el sustento de la mujer. Entre que existe la denuncia y un pronunciamiento judicial, sobre una pensión alimenticia, pensión compensatoria, una contribución al sostenimiento de las cargas familiares, pasa un tiempo, en el que la mujer tiene que vivir. Tengamos en cuenta que la protección es también a los hijos menores, no solo la víctima de la violencia de género es la mujer, muchas veces, indirectamente, son los hijos los que la sufren… Ahora se ha aprobado una pensión de orfandad, porque hasta ahora estaban, totalmente, desamparados, es decir, el marido mataba a la mujer, los hijos se quedaban sin ningún tipo de prestación, la mayor parte de las veces…”.

También matizaba, como error, la impresión de que la mujer siempre sale beneficiada en un cruce de agresiones, “… Eso es un error, el mismo delito comete (una mujer que un hombre), otra cosa es la pena que se le puede imponer, pero el mismo delito comete la mujer que empuja al hombre o el hombre que empuja a la mujer… La pena es mayor, en el caso de que sea la mujer la agredida, pero delitos son los dos. Otra cosa es que el hombre denuncie y el hombre no suele denunciar. Muchas veces nosotros lo que tendemos es cuanto antes, normalmente, lo que pasan es una noche en la cárcel, en los arrestos municipales, muchas veces se hace por propia protección… Si hay una pelea en los que ellos se han pegado, vamos a un caso grave, no sean insultos o amenazas, si se han pegado el a ella o ella a él, o los dos, lo que hay que hacer es romper esa situación, lo que no se puede permitir es que vuelvan a la casa juntos, si no entonces sí que nos vamos a encontrar, al día siguiente, un asesinato o un homicidio”- Sobre la posibilidad que aún con sentencia y orden de alejamiento, continúen viviendo juntos- “Claro que se dan, pero hay no podemos entrar, en el sentido de que si ellos quieren romper esa orden de protección, esa pena que se les ha impuesto de alejamiento, de prohibición de comunicarse. Lo único que pasa es que están cometiendo otro delito, que es un quebrantamiento de condena, los dos…”.

Antonio Castillo hace un llamamiento a la concienciación, “… No se trata de cambiar las leyes, las leyes se cumplen, otra cosa es la concienciación que tengamos y el mecanismo social para evitar todo eso. Muchas veces se piensa en la violencia de género como medidas de cara a la gente mayor, cada vez, es preocupante, que hay más gente joven, cometiendo delitos de este tipo. El problema es de concienciación social, el problema es de que la igualdad no se consigue con cambio de leyes, tenemos que partir desde la educación, insisto de la ley no se han llevado a todos los extremos. Esta vistó, está comprobado estadísticamente, que hay mucha más violencia de género entre gente de un nivel medio-bajo que en niveles culturales más altos, las mujeres que tienen un empleo estable, un empleo cualificado, no llegan a esos extremos, aunque también hay casos, pero la mayor parte de los casos es al revés… Uno de los hechos que da la superioridad del hombre sobre la mujer, es la superioridad económica, la dependencia económica, que sigue existiendo, en un nivel muy alto ella no trabaja, ella no tiene ingresos, depende, económicamente, del marido. Esa subordinación hace que se convierta en superioridad, en determinados supuestos, sobre todo cuando hay una crisis de pareja, que es cuando los mayores problemas…”.

En cualquier caso, ante una situación de violencia de género, la primera llamada es al asesoramiento, “… Por lo menos asesorarse, muchas veces no se trata de denunciar. Hay que utilizar la ley, pero no se abusa, usar la ley, si hay que usarla. La ley de violencia de género tiene una cosa, la orden de protección conlleva que si tú le pones una denuncia a tu marido, al día siguiente o a los dos días sale, con tu marido esposado, con una pensión, con la guardia, custodia de tus hijos y el uso de la vivienda habitual. Para eso tienen que darse las circunstancias, no se da automáticamente, hay ver la peligrosidad, hay que ver, también las medidas a nivel policial, la policía, guardia civil, las fuerzas y cuerpos de seguridad tienen sus programas específicos. Hay un programa bastante bueno que es el VIOGEN, que establece un nivel de riesgo, bajo, medio, alto o extremo, estos prevén las casas de acogida… Los casos de violencia de género se seguirán produciendo, y siempre ha habido, ahora son más visibles, lo que no es malo. Otra cosa es el efecto llamada que, en ciertos momentos, se produce. Cuanto más se publicita, más casos hay. Las cifras son cada vez mayores, pero cada vez más esperanzadoras, porque se están denunciando los casos, otra cosa es como terminan esos casos, porque no todos terminan en condena, muchas veces hemos notado que las órdenes de protección que se dan ya no son tanto por ella como por el marido o a los hijos. Yo insisto, la denuncia tiene que venir a través de medios técnicos, tiene que haber información veraz, previamente al proceso judicial, es muy fácil llegar a una comisaria, a un cuartel de la Guardia Civil, y denunciar unos hechos, hay que verificar esos hechos, hay que corroborarlo y llevar un procedimiento que acreditará si es verdad o si es mentira, si tiene una sentencia condenatoria o absolutoria. Yo creo que en la mayoría de los casos lo que se debe de hacer es no llegar a esos extremos. Es decir, la violencia de género no se produce en un hecho concreto, eso no es violencia de género, eso es una pelea, que se ha tenido, podrás denunciar o no, el problema real de la violencia de género son las situaciones sostenidas, las situaciones de maltrato habitual, de verdadera defenestración de la mujer, de hacerla un objeto, lo más despreciable que hay, eso existe y eso no se debe de aguantar, ni una sola vez. Muchas veces te dirán, yo volví porque quiero mantener el matrimonio, porque yo sé que va a cambiar. Se puede cambiar o no, pero lo que tenemos que hacer es desvincularnos de eso, y para eso están los Centros de la Mujer, para ese asesoramiento, el asesoramiento, muchas veces, jurídico que hacen, yo lo considero que está equivocado, porque para eso están los abogados, y para eso estamos nosotros… En los centros tiene que haber asesoramiento jurídico, evidentemente, tienen sus letrados, pero, más que un asesoramiento jurídico, yo creo que debe de ser un asesoramiento psicológico, de cómo actuar, de evitar las situaciones de riesgo…”.

Como conclusión final, “… La violencia de género, no es que haya aumentado ahora, ahora se cuentan las mujeres muertas, antes no. Igual que se contarán los hombres muertos, antes no… Que hay que buscar medidas, para que eso no pase. Yo entiendo que aunque se presenten mil denuncias y se evite que una mujer muera, merecerán la pena esas mil denuncias…”.

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