Últimas noticias Hemeroteca

Lunes, 14 de Octubre de 2019

Otras localidades

Igualdad

En estos días que por fortuna nos llega tanta información relacionada con el feminismo y la igualdad, he estado dándole vueltas a cuales fueron los motivos por los que elegí estudiar arquitectura. No recuerdo que conociese a ninguna arquitecta que me sirviera de referente. Ayudó, que tuve en el Instituto un magnífico profesor de dibujo técnico, pero la causa determinante, sin duda, fue la necesidad de libertad, de vivir en una ciudad más grande, de entrar y salir sin dar explicaciones. Dudo mucho, que esa fuera la principal motivación de mis compañeros.

Cuando entré en la Escuela Superior de Arquitectura de Sevilla en el año 1990, había muchas estudiantes, aunque no creo que llegásemos al 50%. En esos años, no se hablaba de igualdad, había pocas profesoras, sobre todo en las asignaturas de Proyectos. Algún profesor se mofaba de las alumnas y hacía chistes denigrantes, una vergüenza, pero entonces se consentía. Apenas se ponían ejemplos de los trabajos de arquitectas sobresalientes.

De mi promoción, algunas de mis compañeras sé que ahora son funcionarias, ellos en menor proporción y mucho más repartidos por el mundo. En general, aunque debo remarcar que la generalización desvirtúa la realidad, nosotras éramos más prácticas, ellos más soñadores, apuntaban más lejos, tenían referentes. Quien sabe, pero creo que nos hubiera ido a todos mejor, si nosotras hubiésemos tenido más referentes y ellos otras alternativas, a estas altura de la historia habría más equilibrio y más igualdad.

Si no cultivamos el talento de las mujeres y cuidamos sus necesidades, estaremos tirando por la borda el potencial de la mitad de la población, además de cargar a la otra mitad con unos roles y una responsabilidad que no les corresponden ni les pertenecen.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?