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Espíritu amarillo en su máxima expresión

El BlasGon y Bodegas Ceres doblega al Barcelona B (25-24) en un Príncipe de Asturias, invicto en la segunda vuelta, que vuelve a llevar en volandas a los suyos hasta la victoria (25-24) Los ribereños escalan hasta la duodécima posición

Comunión final entre jugadores y aficionados amarillos en el Príncipe de Asturias. /

Hacía arriba. El BlasGon y Bodegas Ceres disfruta de una nueva travesía en estad División de Honor Plata. 25-24. Victoria. Sufrida, pero victoria. De esas de rúbrica amarilla. Hasta el final. Remontando cinco goles para seguir invictos en el Príncipe de Asturias en la segunda vuelta. Recompensa al sacrificio para auparse un escalón más en la clasificación. Duodécimos. Los amarillos se afianzan en su objetivo de mantener la categoría. Una empresa que tras encuentros como el de este sábado frente al filial del Barcelona B encarrilan el rumbo adecuado.

La grada vuelve a sonreír, el juego del equipo contagia a los aficionados y esa relación va desempolvando los mejores recuerdos del balonmano en la capital ribereña. Superando adversidades, luchando cada balón como si fuera el último, llevando a la máxima expresión esa idiosincrasia de club... Hasta el final.

Así se firmó la remontada del Villa de Aranda ante el cuadro azulgrana. No fue sencillo, en absoluto. El duelo para recuperar la senda del triunfo no comenzó con la tranquilidad necesaria. Un parcial de 0-3 obligaba a remar contracorriente. El bloque amarillo se rehacía. 5-4, primero. 8-7, más tarde. Pero de nuevo varapalo. Eliminación de Megías. Roja directa. Había que retocar el equipo. El cuerpo técnico ensayó soluciones que deberían funcionar hasta el final del encuentro. Reacción. 13-13. Pero cual martillo, el Barcelona B, herido en su orgullo tras el 23-33 frente a Antequera la pasada jornada, no iba a permitir que el bloque ribereño se le subiera a las barbas. 14-16. Descanso.

NECESARIA VALENTÍA

La tarde iba a ser para los valientes. La brecha abierta en lado ribereño se abriría aún más en los segundos treinta minutos en el 40x20. Al menos en el primer tramo. Se amplió la desventaja. 14-17. Incluso se perdió la esperanza por un momento. 18-23. Apagados. Todo parecía perdido. 15 minutos por delante. Calvario o reacción. Dos opciones con una única posibilidad ante esta versión del BlasGon y Bodegas Ceres.

En cualquier otro momento de la primera vuelta el equipo hubiera maquillado pero sin fe. Ahora no. En esta segunda vuelta, no. Invictos en casa. En un momento en el que la afición vuelve a identificarse con ese balonmano que lleva por delante el espíritu de la lucha hasta el final. Con un pabellón que vuelve a sentir la comunión con sus jugadores. Con la convicción de que los partidos en el Príncipe de Asturias no se dejan escapar, donde cada balón es el último el juego... en ese escenario no hay otro resultado posible que el del orgullo propio en el camino hacía la victoria. Y así sucedió.

GLORIOSO FINAL

Del 18-23 se pasó al empate. Parcial de 5-0. Euforia amarilla en las gradas. Calma triunfal en la cancha. Quedaba lo mejor con un equipo preparado para lograrlo. Y fue en este caso Llorens, quien tras 12-11 a los 23 minutos de la primera parte devolvía el dominio al marcador en el instante que importa, en el final. 25-24.

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