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Tres años de prisión por tentativa de agresión sexual a una menor

La Audiencia Provincial ha condenado a un vecino de Aranda por haber realizado diversos tocamientos sexuales a una joven que tenía 16 años en el momento de los hechos cuya resistencia impidió que el agresor culminara su propósito

Sede de la Fiscalía Provincial de Burgos /

Un vecino de Aranda de 25 años (22 en el momento de los hechos) ha aceptado una condena de tres años de prisión de conformidad con la fiscalía por un delito de tentativa de agresión sexual a una menor. Los hechos que recoge la sentencia de la Audiencia Provincial ocurrieron en junio de 2016 en un domicilio de Aranda donde el agresor se quedó unos minutos solo con la víctima, que contaba con 16 años en ese momento, al ausentarse un tercer joven de la estancia en la que se encontraban para atender el teléfono. El ahora condenado aprovechó la circunstancia para tratar de inmovilizar a la menor y realizarle algunos tocamientos en partes íntimas “tratando de satisfacer sus instintos libidinosos”. La sentencia también indica que el agresor no consiguió culminar su propósito de llevar a cabo determinadas prácticas sexuales por la resistencia que opuso la menor y sus gritos para que la dejara. A consecuencia de este episodio la joven presentó un cuadro de ansiedad que precisó tratamiento farmacológico con tranquilizantes durante un mes.

Pese a que la Fiscalía solicitaba nueve años de prisión como pena por un delito de agresión sexual a una menor, ambas partes acordaron una rebaja en la pena para llegar a una condena de conformidad sin necesidad de celebrar el juicio. La sesión estaba fijada el pasado martes 5 de marzo pero que no llegó a iniciarse al llegar a un acuerdo entre ministerio público y defensa. En virtud de dicha negociación el acusado admitió la nueva propuesta de la Fiscalía para calificar el delito, rebajándolo a tentativa de agresión sexual a una menor y se avino también a reconocer el relato de los hechos y la condena e indemnizaciones propuestas: una pena de tres años de prisión, prohibición de comunicarse por cualquier medio con la víctima y de aproximarse a ella a menos de doscientos metros durante cinco años, así como la imposición de la libertad vigilada por una periodo de tres años una vez extinguida la pena privativa de libertad. También se impone una indemnización de 20.000 euros por los daños morales producidos a la joven

El ahora condenado, que no contaba con antecedentes penales, se encontraba en libertad provisional de la que no ha sido privado en ningún momento del proceso, cuya instrucción corrió a cargo del juzgado número 1 de Aranda, que sí prohibió desde el primer momento el acercamiento y comunicación del procesado con la menor.

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