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Adiós a la temporada, salvo milagro (3-0)

El Córdoba se llevó un duro correctivo en Almendralejo, donde cayó víctima de dos errores garrafales del portero y con una gran dosis de mala suerte. Los blanquiverdes no dieron la sensación de saber lo que se jugaban

De las Cuevas pelea por un balón ante el Extremadura /

Se acabó lo que se daba, o casi. El Córdoba enterró gran parte de sus opciones de permanencia en Almendralejo, de la peor forma posible. Sin dar una buena imagen, con errores absolutamente evitables, con una expulsión y con mala suerte en forma de dos balones al palo. Fue un Córdoba con más corazón que cabeza pero que se llevó un duro varapalo merced a dos errores increíbles y garrafales de su portero Carlos Abad, que condenaron al equipo antes del descanso.

Dos fallos impropios de un profesional, en el peor momento posible. El primero cuando introdujo el balón en su propia portería a la salida de un córner y el segundo cuando un mal despeje se convirtió en un pase de gol a su rival. Dos a cero antes del descanso.

En la segunda parte, Bodiger fue expulsado tras caer en una ratonería de Reyes y dejó a los suyos con diez, que ya poco pudieron hacer ante la seriedad defensiva del Extremadura. Apenas inquietó el equipo de Rafa Navarro salvo en un balón de Andrés que escupió el poste, igual que  ocurrió en la primera parte con 1-0 en el marcador.

El tercer gol local (que sirve para que nos ganen el gol average) fue anecdótico porque llegó en la prolongación, pero evidenció que este Córdoba casi ha bajado los brazos.

Más allá de todo eso, no se puede pasar por alto el mal partido de jugadores como Romero, De las Cuevas, Carrillo o Carbonell. Hicieron poco y poco bien. Es dificil pensar que este equipo será capaz de remontar los nueve puntos que le separan de la permanencia. No es imposible, pero viéndoles jugar, se hace imposible pensar lo contrario salvo milagro y salvo medidas drásticas en el once inicial.

Menció aparte para Piovaccari. Salió al campo sin ganas, no se metió nunca en el partido y al final del mismo, cuando sus compañeros fueron a despedirse de la afición cordobesista, él prefirió irse al vestuario malencarado. Es fácil buscar el aplauso fácil en el Arcángel con carreritas que no llevan a nada o tras marcar un gol, pero la cara también hay que darla en los momentos malos. Una más del italiano.

Queda remar. No hay otra. La distancia con la salvación es de nueve puntos. Parece impensable que este equipo vaya a ser capaz de remontar, pero mientras haya vida debe haber esperanza. Bajar los brazos sería lo último y la próxima parada es en casa ante el Sporting. Ganar o ganar.

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