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Legiones de homo sapiens vibraron al ritmo del mejor rock&roll

Crónica de la fiesta solidaria en la que la música de Granada volvió a demostrar su compromiso social

Pocas veces el Auditorio de Caja Rural de Granada habrá presentado un lleno hasta la bandera de tal magnitud en cantidad y calidad como el pasado sábado en la Gala Homo Sapiens, una asociación que trabaja la diversidad funcional y que es capaz de levantar un evento musical de tamaña magnitud y poder de convocatoria como para postularlo como festival.

MARIO DÍAZ

Con puntualidad británica, impagable maestro de ceremonias, Javier Pálido presentó al primer músico que ocupó, guitarra en mano y en solitario, el escenario de la Carretera de Armilla, Mario Díaz. Ya lo anunciaba en una de sus letras, íbamos a "disfrutar el momento" y supo hacer buena música, meterse al público en el bolsillo muteando la guitarra para pasear por la platea y homenajear a las tapas albayzineras que le alegraron el día, sin olvidar dedicar uno de sus más renombrados temas a las heroínas del reciente 8M.

EMILIO EGEA

Sin solución de continuidad, Javier Pálido nos presentó un audiovisual creado por el director granadino Emilio Egea sobre la labor de Homo Sapiens y comenzó la larga lista de entrega de premios a personas e instituciones que colaboran con la asociación, porque de es de bien nacidos ser agradecidos, y Homo Sapiens esa faceta también la trabaja de forma ejemplar.

CARMENCITA CALAVERA

Pero la noche estaba resultando demasiado formal para la entidad del evento musical del que se trataba y necesitaba garra, poder de revolución, gamberrismo musical en vena, músicos prodigiosos a ritmo desenfrenado, una voz para la prehistoria, la historia y la posthistoria y, sobre todo y por encima de todo, la personalidad más arrolladora que pueda pisar un escenario granadino. Por supuesto, en caso de necesitar de todo ello, solo podían ocupar el espacio central del Auditorio Caja Rural los Carmencita Calavera.

El grupo más en forma de la ciudad, el que mejor mezcla el rock con ciertas minidosis precisas y exactas de punk, el que reivindica el aspecto lúdico y libertario de la mejor música, llenó de categoría sin protocolo el momento con unos temazos que ya son bandera de la música de Granada y clásicos instantáneos que ocuparán para siempre nuestros cuerpos y nuestras mentes.

Ya lo advierte una de las letras cantada con ese prodigio de voz que derrocha su "lideresa", Carmen Caballero, "voy a morderte a ti". Porque eso es lo que siempre logra la música de los Calavera, devorarte la parte del cerebro que controla tu ritmo para apropiarse de tu alma para siempre. Y no podrás hacer nada al respecto.

La colaboración del gran Quini Almendros en el tema "Calavera" tiene visos de convertirse en antológica, mientras que la mejor versión que nunca haya tenido la copla "Tatuaje" hacía alucinar definitivamente al público asistente. Esa voz de Carmencita es mucha voz. Esa mujer es mucha mujer.

Pero el mejor momento estaba por llegar: quien pone un escenario boca abajo, sabe bien cómo despedirse, y la banda granadina lo hizo con el estreno mundial de su nuevo sencillo, "La profecía". Estos alienígenas de la música ya nos habían devorado las entrañas para siempre.

ROCK PÁLIDO

Lo de Rock Pálido son palabras mayores, muy mayores. El nivel musical que ya ha logrado alcanzar esta formación en la etapa de madurez en la que se encuentra comienza a ser estratosférico. Su apuesta, clara, limpia, sencilla y diáfana, es puro rock&roll exquisito para paladares de sensaciones americanas. Su profesionalidad es ya directamente excelsa en un escenario.

Desatando la histeria en el público asistente, de forma literal (no es casual que su líder y cantante, Juande Pálido, sea el fundador de Homo Sapiens), la brutal contundencia de su base rítmica y la personalidad de su líder en las tablas, pura ética y estética, demuestra que se trata de una gente que nació, creció, se alimenta y vive en forma de rock&roll, del clásico, de ese con el que todos nos hemos formado y todos amamos de la cuna a la tumba, y que ellos han sabido sublimar como nadie.

El nivel de excelencia de su propuesta musical, algún punteo sideral con ecos de Santana en su guitarra y un duelo de cuerdas en el cruce de caminos polvoriento en el que les gusta vivir a la formación granadina, elevaron el concepto de música mucho más allá de lo visto en los últimos tiempos. Se nos han hecho mayores y les ha sentado genial.

Hablamos de un nivel de excelencia en la banda de Juande Pálido merecedor de una proyección nacional festivalera que se han ganado por derecho propio, allá donde el polvoriento Medio Oeste hace resonar las palabras certeras de todo lo que "a lo lejos se ve venir".

El cierre de su actuación con el temazo de los créditos iniciales de "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino, "Misirlou" de Dick Dale & His Del-tones, rompió normas de comportamiento entre el público asistente, que voló y bailó a partes iguales ante un derroche musical-cinéfilo ciertamente épico para cerrar su presencia.

AGUSTÍN RAMÍREZ (DIABLOS)

Quien tuvo, retuvo. Y eso ocurre con Agustín de Diablos, el cual, a sus 70 ya cumplidos, es dueño y señor de todos los escenarios. No necesita ni músicos para defender su propuesta, que solo necesita de música pregrabada y su arrolladora personalidad para llevarnos de la mano a un viaje musical en el tiempo paradójicamente atemporal.

Entre todos, y llamando a la revolución a los asistentes, "buscaremos un lugar para amar y soñar este fin de semana", homenajearemos a capela a Los Ángeles con su mítico "98.6", llamaremos a "Rosana" y versionaremos de forma remozada y modernizada "Un rayo de sol". "Acalorado", "Help (Ayúdame)" y una conga con el público con un mix final de sus mayores éxitos hizo meterse a todo tipo de públicos, joven y no tan joven, en el bolsillo. Lo dicho, el que tuvo, retuvo.

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