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Los incendios arrasaron en febrero una superficie de más de 6.000 hectáreas

Un 22 por ciento de la superficie quemada estaba en Espacios Naturales Protegidos

Agentes de montes de Cantabria apagan un incendio forestal hoy en los montes de Vargas a principios de marzo. / ()

Entre el 6 y el 21 de febrero de 2019 se quemaron en Cantabria 6.066,93 hectáreas en incendios provocados en total de 51 municipios. De esta superficie, 755,19 hectáreas correspondieron a superficie arbolada; 5.311,93 a la de carácter desarbolado y 1.334,93 hectáreas a Espacios Naturales Protegidos, lo que representa un 22 por ciento del total de la superficie quemada en ese período.

En estos momentos, la Dirección General de Medio Natural del Gobierno de Cantabria dispone de estos datos parciales correspondientes a 16 días del mes de febrero y obtenidos a partir de seis pases de distintos satélites. Cabe recordar que este periodo analizado incluye los días 17 y 18 de febrero, cuando estuvo activado el Plan Especial de Protección Civil sobre Incendios Forestales (INFOCANT) en su nivel 2 y Cantabria solicitó el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Según estos datos, los municipios con más superficie total quemada fueron Vega de Pas (1.160,55 hectáreas), Soba (560,13) y Selaya (389,80), seguidos de Cabuérniga (350,90), Miera (327,48), Villacarriedo (314,63), Riotuerto (246,74), Ruesga (206,84) y Los Tojos (195,91).

Dentro de los Espacios Naturales Protegidos, los más afectados fueron espacios de la Red Ecológica Europea Natura 2000: el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Montaña Oriental, con 1.000,45 hectáreas quemadas; seguido del LIC Valles Altos Nansa, Saja y Alto Campoo, con 281,75 hectáreas y el LIC Sierra del Escudo, con 47,64. En cuanto a los parques naturales, el más afectado fue el Parque Natural Saja Besaya, con 136,03 hectáreas, mientras el Parque Natural de Los Collados del Asón, fue afectado, en ese período, en una extensión muy pequeña (0,33 hectáreas).

Respecto de la superficie arbolada quemada (755,19 hectáreas), la mayor parte de lo quemado afectó a especies frondosas autóctonas (robles, abedules, hayas, etc.), con 513,85 hectáreas; a pinares, 119,65 hectáreas; a eucaliptales, con 71,92 hectáreas y a otras formaciones, 49,77 hectáreas.

La determinación de las áreas quemadas se efectúa a partir de los datos procedentes de cuatro satélites de observación de la tierra: el Landsat 8 y el Landsat 7, desarrollados por la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos, y los satélites Sentinel-2A y Sentinel 2B, desarrollados por la Agencia Espacial Europea en colaboración con la Comisión Europea y formando parte del programa Copernicus de la Unión Europea.

Por ello, para contar con los datos completos de los incendios forestales provocados en Cantabria en la última oleada hasta el 8 de marzo, cuando quedó desactivado el nivel máximo de alerta del operativo de la Dirección General de Medio Natural, será preciso esperar a que estos satélites arrojen imágenes de calidad y cobertura territorial adecuadas, algo que también depende de la existencia de nubes.

Los satélites de observación de la tierra utilizados han sido diseñados para detectar determinados fenómenos sobre la corteza terrestre. Para ello, cuentan con distintos sensores que los hacen muy útiles para la detección de los cambios producidos sobre la cobertura vegetal y, especialmente, para la determinación de las superficies afectadas por incendios forestales.

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