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Viernes, 18 de Octubre de 2019

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El Celta se diluye en el Bernabéu

Segunda derrota con Fran Escribá en el banquillo y cuarto partido consecutivo sin anotar un gol

El 'efecto Zidane' que esperanzaba al Real Madrid no fue el culpable, pero el Celta se diluyó en el Santiago Bernabéu. Lo hizo después de aguantar el primer tiempo con el empate a cero en el marcador e, incluso, haciendo que Keylor Navas, portero titular para el técnico francés por delante de Courtois, sacase a mano cambiada un remate de cabeza de Maxi Gómez que hubiese puesto en un brete a los blancos. Antes, Bale había estrellado un balón en el larguero.

El partido comenzó con la lesión de Juncá a los tres minutos, lo que hizo replantear el once a Fran Escribá. Kevin, sustituto natural de Hugo Mallo, se pasó al lateral izquierdo y David Costas hizo las veces de lateral derecho. El holandés Hoedt, sustituyó a Juncá para ocupar el centro de la defensa. Pero poco o nada afectó al Celta el cambio de cromos, que se mantuvo solvente en defensa y poco efectivo en ataque durante esos primeros 45 minutos. Para la polémica, quedará el codazo que Bale le propinó a Kevin, que se solventó con una tarjeta amarilla que, quizás, podría haber tenido otro color.

Si en la primera parte el Celta fue capaz de llegar al área de Keylor Navas, en la segunda las intenciones ofensivas se deshicieron al mismo tiempo que el Real Madrid se acercaba con más peligro al área de Rubén. De hecho, Modric fue el primero en batir al capitán del Celta en el Bernabéu, pero el VAR negó que subiese al marcador después de comprobar que Varane se había interpuesto en la trayectoria del disparo desde fuera del área del croata.

Pudo intervenir el VAR de nuevo en la siguiente acción ofensiva de los blancos, con Benzema rozando el fuera de juego que terminó asistiendo a Isco, renegado de Solari y apuesta de Zidane para su reestreno, para adelantar al Madrid, pero esta vez, sin líneas trazadas, la duda cayó del lado del equipo local. El uno a cero certificó la ofensiva de los merengues, y Bale, a la segunda, batió a Rubén para apuntarse al renacer de los más criticados por la grada del Santiago Bernabéu.

El Celta fue desapareciendo poco a poco durante la segunda parte y se olvidó de la portería rival, lo que supuso que sumasen su cuarto partido consecutivo sin marcar, una racha que sólo hace que la ansiedad por ver a Iago Aspas de vuelta sea más intensa cada día. Después del parón liguero, dos duelos directos que marcarán el futuro a corto plazo del equipo: el Villarreal en casa y el Huesca fuera entre semana. Dos partidos que servirán para medir las posibilidades del Celta para salir del descenso o, al menos, no firmar una sentencia de descenso.

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