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Viernes, 15 de Noviembre de 2019

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'Abstencionistas por obligación'

La eliminación del voto rogado para los residentes españoles en el extranjero había sido una prioridad para el Gobierno del PSOE

La eliminación del voto rogado para los residentes españoles en el extranjero había sido una prioridad para el Gobierno del PSOE. Este asunto, en el que más o menos estaban de acuerdo los distintos partidos políticos, se empezó a estudiar en la subcomisión creada con este objetivo en el Congreso de los Diputados. Sin embargo luego llegaron ciertos desacuerdos respecto a diferentes matices. El caso es que la disolución del Congreso ha frustrado el proyecto de reforma de la ley electoral que podía haber acabado con lo que muchos -y yo entre tantos- consideran una dura y muchas veces imposible carrera de obstáculos a la que se somete a los españoles que residen en el exterior, ya sea de forma temporal o permanente.

El que el derecho al sufragio que tiene un ciudadano deba ser reclamado previamente en cada cita electoral por quienes se encuentran fuera de España entorpece, sin duda, el ejercicio de un derecho constitucional. Fácil no se lo ponen a los más de dos millones de españoles residentes en el extranjero. Primero hay que rogar el voto, debiendo estar registrados previamente y mostrar el deseo de votar solicitando para ello la documentación pertinente, aportando el DNI o pasaporte.

Por supuesto, hay que esperar a recibir las papeletas, una vez cerradas las listas y ya, finalmente, votar por correo o en los consulados. En caso de que una persona, por los motivos que sean, no esté inscrita previamente en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) tenía de plazo para hacerlo, de cara a las próximas elecciones generales del 28 de abril, hasta hoy día 18. Para ello, debía desplazarse hasta el Consulado General de España en el país donde resida.

En este caso, de nada sirve tener un Consulado, por ejemplo honorario, en tu ciudad de residencia. Hay que desplazarse, a veces más de mil kilómetros, para solicitar el voto. Y eso no quiere decir que luego esté garantizado el poder votar. A veces, las papeletas no llegan a tiempo. Miles de españoles, por una circunstancia u otra, no pueden ejercer su derecho al voto. Insisto: no se lo ponen fácil. Además del 28 de abril, con las generales, habrá una nueva convocatoria en mayo próximo con elecciones municipales, europeas y algunas autonómicas. Entonces, habrá que volver a solicitar el voto.

El sistema de voto rogado se instauró en 2011 con el objetivo, según los dirigentes de entonces, para evitar fraudes. Pero lo que está claro es que el sistema actual hace, en numerosos casos, casi imposible el voto pues muchas veces la documentación -ante ese largo y complejo proceso- llega con las urnas ya cerradas. Según datos de 2016, sólo pudo votar o votó un 6,5% del censo exterior. Así, desde 2008 a 2011 la participación de los expatriados ha bajado un 85%.

Hoy hay muchos españoles, y muchos jóvenes que residen en otros países, número que se incrementó con la crisis. Es triste que su derecho al voto se vea dificultada por una ley electoral que se lo pone muy difícil. Son abtencionistas forzosos.

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