Padres de azul y blanco

Xerez CD de la temporada 87-88 / Radio Jerez Cadena SER

Jerez de la Frontera
Mi abuelo era xerecista, su hijo (mi padre) y el hijo de este; mi hermano, también. Tres generaciones de xerecistas en el tiempo, tres personas que hicieron camino para posteriores generaciones. Tres personas que imprimieron en mí, su forma de entender el xerecismo...aunque la verdad es, cada dia lo entiendo menos.
El primer recuerdo que tengo sobre el Xerez CD, era verlos a ellos tres sentados en el salón, comentando las jugadas que acababan de ver en el estadio Domecq.
Para mí -una niña de seis años- todos aquellos nombres que salían en sus conversaciones, eran como intentar ver con dos brochazos, unas flores en un cuadro abtracto. Mi madre futbolera xerecista desde la distancia de su cocina, intervenía de vez en cuando entre platos de queso, aliños y chorizo de la sierra, que preparaba para los contertulios.
Mi afán de niña curiosa, era dar forma en mi cabeza a todo aquello que hablaban y poder sentir aquella chispa de alegría que veía reflejada en sus ojos. Así que me convertí totalmente consciente de ello, en la puñetera niña "jartible" de mi casa, con la repetitiva y machacona cancioncita de: ¡Abuelo, llévame al Domecq!
No recuerdo que día fue, sólo que hacia mucho calor cuándo mi abuelo decidió llevarme andando -casi medio Jerez- hasta llegar al estadio y, que los asientos no eran más que escalones de cemento para mi.
Lo del chiste del niño de los garbanzos de Paco Gandía, creo que fue una inspiración de, la niña que fue con su abuelo al Domecq.
El pobre de mi abuelo lo intentó y apoco que conseguia que me sentase sobre aquella parrila de cemento, me decia: "Mira Nena, ese es fulanito" -abuelo quiero agua- "Este del balón es..." -¡abuelo agua!- "¡Ya no te traigo más!" -¡aguaaa!- Y la verdad es que desde aquel día, no volví a pedirle a mi abuelo otra cosa que no fuese, un par de pesetas para caramelos.
Poco después con la marcha de mi abuelo, la tertulia se convirtió en diálogo entre padre e hijo, entre dos compañeros de asiento inseparables...hasta que mi padre faltó poco antes de aquel glorioso 13 de Junio de 2009 y mi hermano seguía fiel a su promesa de no volver a Chapín sin mi padre; su compañero.
Mi hermana y yo, ya nos habiamos buscado "las papas" por nuestra cuenta tiempo antes, para seguir la tradición, incluso recuerdo a mi madre de luto, despedirse de nosotras en la puerta aquella tarde de junio, poniéndonos a cada una en la muñeca, una cinta azul y blanca -que hasta hace poco llevaba- como símbolo de que nuestro padre venia con nosotras y estaría presente el día que por fín el Xerez CD llegaba a lo más alto.
Mi abuelo, mi padre y mi hermano que ya no están, se fueron siendo xerecistas y para mí siguen estando con el Xerez CD. Yo no concibo otro y, no es que lo quiera más que tú o aquel, es que es el que conozco, con el que crecí y el que me sigue uniendo a los que me faltan. El Xerez CD es parte de mi propia historia, parte de una generación de padres que guiaron a sus hijos e hijas. Y yo, con todos los respetos, no olvido sus siglas cuando hablo, ni confundo los colores de su escudo.
Así que no me cuentes historias que yo sé que la mía, tiene más de 70 años.
A todos los padres xerecistas de la tierra y el cielo.




