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Martes, 12 de Noviembre de 2019

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Cremà pasada por agua

Una fina lluvia se ha colado en la despedida de las fallas

El fuego ha arrasado unas Fallas multitudinarias que este año han estado marcadas por la política preelectoral, tanto en la sempiterna sátira de sus ninots  como en la masiva presencia de sus actores reales ante las elecciones generales del próximo 28 de abril, el feminismo y el incivismo derivado de su masificación.

Acompañadas de una fina lluvia que ha caído durante la noche en Valencia, las llamas han cumplido con la tradición valenciana de quemar, siempre con arte e ingenio, aquello que debe renacer de sus cenizas para afrontar la primavera que comienza este miércoles, todo ello tras diecinueve días de mascletaes , diez de calles cortadas y verbenas nocturnas y cinco de frenética agenda festiva, pirotécnica, taurina y religiosa donde el tiempo ha sido un impagable aliado.

La ocupación turística ha llegado al 90 % gracias también a la coincidencia de un largo fin de semana en su tramo central, lo que lleva al Ayuntamiento y a la Generalitat a ofrecer un primer balance muy positivo, aunque se reconoce el creciente problema del botellón y las consecuencias de algunas verbenas, sobre todo junto a la Lonja, Patrimonio de la Humanidad pero dañada con basuras y orines.

El tiempo seco -ni una gota de lluvia ni vientos fuertes en todas las Fallas,  e incluso históricamente caluroso -el 17 se vivió el día más tórrido desde 1940, con 30 grados- ha beneficiado a unas Fallas que, en lo artístico, han invertido 7,67 millones de euros en sus monumentos, pasto de las llamas salvo dos grupos escultóricos.

La Ofrenda, el epicentro del fervor fallero por la Virgen de los Desamparados, ha marcado otro récord: casi 109.000 participantes para tejer con sus flores el manto de su "Geperudeta", inmortalizado de nuevo por los miles de turistas que han recorrido una ciudad tomada por el ruido interminable de petardos y tracas.

Las tradicionales lágrimas de la fallera mayor, Marina Civera, y su homóloga infantil, Sara Larrazábal, han acompañado al ritual del fuego en la plaza del Ayuntamiento y la deidad griega femenina encerrada en mármol ha quedado liberada por las llamas, hallando así la armonía y diluyendo las fronteras entre el arte académico y el popular, ese donde caben desde el grafiti hasta las propias fallas.

Cremá infantil

El ritual del fuego con el que culmina la fiesta de las fallas ha comenzado este martes, como manda la tradición, con la cremá de las fallas infantiles, unas composiciones que este año han tenido dos referentes principales: la venta de flores en la plaza principal de Valencia y a no tener miedo a equivocarse, porque de los fallas se aprende en la vida.

Previamente,  se ha celebrado la Cabalgata del Fuego, un desfile por las calles céntricas de Valencia con figuras del bestiario festivo (dragones, tortugas, demonios) que, mediante el disparo de fuegos de artificio, han entronizado el fuego con el que, unas horas después, se ha puesto punto final a la fiesta fallera.

A partir de las 22 horas, y entre el jolgorio, la emoción y las lágrimas de los más de 45.000 niñas y niños que integran las diferentes comisiones repartidas por todos los barrios de la ciudad, han empezado a arder las 380 fallas infantiles, que este año han tenido un coste global de 1,89 millones de euros, un 9,38 % más que el año pasado.

Este año han sido quince las fallas encuadradas en la sección Especial infantil, con unos presupuestos que han oscilado entre los 19.000 y los 36.000 euros, a las que hay que añadir la de la falla de la plaza del Ayuntamiento, con un presupuesto municipal de 28.500 euros.

El fuego ha reducido a cenizas (para que los buenos propósitos puedan convertirse en realidad) proyectos que hablaban de los hilos invisibles que conforman la vida de ser de niños y niñas; de cuentos de todo el mundo adaptados a la tradición valenciana, y de los jugadores y técnicos más destacados del Valencia CF en el año de su centenario.

También de la vida que nos espera tras una explosión nuclear; de las aspiraciones de los niños que se ven obligados a emigrar; de las diferentes formas de comunicarse que han existido, y de los secretos que todos guardamos.

A las 22.30 horas Macarena Soriano y Álvaro Bañó, fallera mayor infantil y presidente infantil de la comisión de Maestro Gozalbo-Conde de Altea, han encendido la mecha que ha prendido la falla "Si fallas", una composición realizada por el artista Iván Tortajada, ganadora del primer premio de la sección Especial infantil, una propuesta didáctica que animaba a los más pequeños a perder el miedo a equivocarse, porque de los errores se aprende en esta vida.

En medio de una ligera llovizna, el ciclo del fuego en las fallas infantiles se ha cerrado a las 23 horas con la cremá de la infantil de la plaza del Ayuntamiento: la fallera mayor infantil, Sara Larrazábal, ha prendido fuego al dispositivo pirotécnico que ha hecho estallar en llamas el "Puesto de flores número 14", una composición realizada por Ariadna González y Xavier Gurrea (integrantes de Cap de Suro) dedicada a la importancia de las flores en las fiestas valencianas.

Con la dedicatoria al puesto número 14, uno de los que sobrevive en el centro de la plaza del Ayuntamiento dedicado a la venta de flores y plantas, Cap de Suro han realizado una alegoría sobre la alegría, vida, color, olores y sensaciones que producen las flores, unos elementos que, a lo largo de todo el año, están presentes en nuestras vida: en celebraciones, fiestas y aniversarios.

Cuando el fuego ha empezado a consumir la falla, Sara Larrazábal, al igual que las doce niñas que componen la corte de honor infantil, no han podido evitar derramar lágrimas por el final del ciclo festivo, ya que con la cremá se cierra un año en que ellas han sido unas de las principales protagonistas. 

jc/cbr/plv

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