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El ex cura de Ribadeo y Trabada mantiene su inocencia

La fiscalía le pide cuatro años y medio de prisión por apropiación indebida

sostiene que "no" hay ninguna "prueba" en contra de él, "más bien todo lo contrario"

El ex cura de varias parroquias de los concellos de Trabada y Ribadeo, el valenciano José Emilio Silvaje, ha asegurado hoy que “no” hay ninguna “prueba” en contra de él, incluso desliza que “más bien todo lo contrario”.

Estas declaraciones las realizaba a las puertas de la Audiencia Provincial de Lugo, donde esta mañana se reanudaba el juicio contra el ex sacerdote, al que la fiscalía pide 4 años y medio por apropiación indebida de objetos religiosos, y contra un anticuario de Mondoñedo, acusado de receptación y por el que se interesa un año y medio de prisión.

Silvaje confesaba que estaba viendo “bien el juicio”, acotando seguidamente, de forma desenfada, “muy tranquilo todo”. “Funciona bien, no hay ninguna prueba en contra más bien todo lo contrario por todos los testigos que apoyan la versión de la defensa”, convino ante los medios.

Al respecto de esa “mala gestión” que atribuía durante su declaración de ayer al Obispado de Mondoñedo-Ferrol, que por cierto ha renunciado a la acusación pese a que se calcula que el valor de las piezas desparecidas podrían superar los 25 mil euros, hoy se retractaba ante los periodistas y soltaba que “al Obispado yo no le acusé de absolutamente nada”. “El Obispado es una cosa muy grande y los sacerdotes son muchos, muchas parroquias”, repuso.

Igualmente se retractaba sobre lo que había dicho el día anterior, donde objetó que los sacristanes que le asignaban “el que no era borderline era subnormal”. “Eso no lo dije así”, se enmendaba.

El abogado, José Manuel Colmenero, ha subrayado que “lo que sí que se acredita, tanto en lo que se testificó ayer como lo que veremos hoy es que se tratan de parroquias rurales, donde las capillas y las iglesias tenían varias llaves que estaban en posesión no sólo de las personas eclesiásticas sino de varios vecinos”. “Se realizaron obras sin ningún tipo de control, es decir una serie de irregularidades en lo que se refiere a la tutela y a la adecuada protección del patrimonio histórico no debería de ser de esa manera, porque cualquier persona pidiendo una llave, incluso hay casos en que la llave estaba colgada en la puerta de un vecino, y entonces cualquiera podía acceder al interior de las iglesias”, afeaba,

Colmenero ha destacado que “ninguna persona acreditó que José Emilio se apoderara o hiciera desaparecer ningún tipo de bien sino que lo único que se acreditó es que existía una falta de control absoluto en los bienes que existen en las parroquias, incluso antes de llegar don José Emilio”. “No se realizó ningún tipo de inventario, no había ningún tipo de control y lo único que hizo don José Emilio es llevar una serie de bienes que estaban en mal estado a restaurar y a limpiar y eso fue lo que provocó que la gente se alterara porque en aquel momento estaban ausentes esos bienes pero después fueron devueltos poco a poco y finalmente cuando José Emilio tuvo que abandonar las parroquias fueron devueltos todos”, sentenció.

El juicio se reanudaba con la declaración de dos monjas de las Clarisas, de Ribadeo, que reconocieron que el sacerdote les llevaba imágenes o candelabros para su limpieza en el caso de una de las religiosas, la otra testificó que a ella le encargaba la limpieza de “ropa” de los santos, de “manteles que estaban muy sucios”.

Entre lo supuestamente apropiado, la fiscalía enumera imágenes religiosas como una figura de San Francisco, el “manto” de la Virgen Dolorosa, además de candelabros, bandejas de plata, cálices, misales o un “copón de plata”.


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