100 años de Behobia
Este sábado se cumplen 100 años de la celebración de la primera Behobia-San Sebastián de la historia, una prueba que ha tenido que superar muchas dificultades para convertirse en un icono del atletismo popular en nuestro país

Llegada al Paseo de la República de la primera Behobia de la historia / CD Fortuna

San Sebastián
Ya en sus primeros años de existencia, el C.D Fortuna empezó a consolidar su presencia en el ámbito del pedestrismo, también conocido como Cross Country. De hecho, en 1919 había en Gipuzkoa un amplio calendario de carreras en las que, junto al C.D Fortuna, participaban la Gimnástica de Ulia o el Real Unión, entre otros. En casi todas las competiciones dominaban Juan Muguerza (elgoibarrés), Miguel Peña (Gimnástica de Ulia) o Modesto Makazaga (C.D. Fortuna).

CD Fortuna

CD Fortuna
Las carreras eran auténticos acontecimientos populares, con trasporte de corredores en tranvías, recibimientos con música y centenares de personas en los recorridos jaleando a los corredores.

CD Fortuna

CD Fortuna
Con la Behobia-San Sebastián, el Fortuna iba a abrir en 1919 una nueva frontera en los esquemas de las carreras de fondo. Las distancias habituales en los recorridos pedestres oscilaban entre los 5 y los 10 kilómetros. Cuando el club hizo público su proyecto de organizar una carrera de 20 kilómetros para el 30 de marzo de 1919 fue toda una sorpresa. El reto organizativo al plantear un recorrido en línea tan largo y con principio y final en lugares distantes, era grande y desde luego no tenía parangón con las experiencias que el propio club había asumido hasta entonces.
En los días anteriores, los periódicos transmitían instrucciones al público y a los corredores. Estos se trasladarían hasta Hendaia en el ‘Topo’ de las ocho menos cinco de la mañana. En la estación un vehículo los llevaría hasta al punto de partida, situado “frente a la Isla de los Faisanes y a 300 metros del puente internacional”.
Se estableció también que junto a cada corredor fuera un “ciclista auxiliar”, con el cometido de darle apoyo, masajes, aplicarle vendajes, etc., y se recomendaba a los atletas que fuesen calzados “con zapato liso o, en último caso, con la alpargata con calcetín de lana”.
En el Lion d´Or, la cafetería en la que entonces se encontraba instalada la sede del Fortuna (en los bajos del teatro Victoria Eugenia), las inscripciones se fueron registrando hasta alcanzar la cifra de 36 atletas.
La mala climatología de los días previos hizo que la organización mantuviera la incertidumbre de la celebración hasta la víspera. Y se advertía: “En caso de duda por el mal tiempo, consúltese en el teléfono 047 de cinco a siete de la tarde”. Pero para alivio de los responsables de la prueba, la mañana amaneció diáfana.
Desde primeras horas, en la estación de partida del ‘Topo’, en la calle Peñaflorida, el número de corredores, managers, comisarios, delegados y ciclistas era muy abundante, disponiéndose todos a utilizar el servicio especial del ferrocarril de la frontera para su desplazamiento a Irún.
Una hora más tarde, la agitación se había trasladado a las inmediaciones de Behobia, a donde iban llegando también en coches organizadores, delegados y periodistas. Junto a ellos, un ejército de ciclistas, motoristas, caballistas y espectadores que aguardaban con impaciencia el momento de la salida.

Roberto Ramajo
Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...




