Últimas noticias Hemeroteca

"Nuestros hijos no son tontos ni vagos, son disléxicos"

La Asociación de Dislexia de Cantabria pide un protocolo que garantice la detección temprana de este problema

Integrantes de la Asociación de Dislexia de Cantabria. /

Elisa Cantera tiene dos hijos, y los dos padecen dislexia, una Dificultad Específica de Aprendizaje (DEA) de origen neurobiológico que afecta a un 10 por ciento de la población.

Hace un año, decidió dar un paso adelante y crear la Asociación de Dislexia de Cantabria que agrupa a familiares de niños afectados por esta problemática.

Elisa no está sola, Carmen Vayas, que también tiene dos hijos disléxicos, la ha acompañado en este sinuoso camino, para reivindicar las necesidades específicas de los menores con dislexia.

En ‘A Vivir que son dos días Cantabria’, nos han contado los problemas a los que se enfrentan sus hijos, sobre todo en el entorno escolar por las dificultades de aprendizaje derivadas de la dislexia.

Los disléxicos tienen dificultades para recitar el alfabeto, denominar letras, realizar rimas simples o clasificar los sonidos. La dislexia puede afectar a la lectura, la ortografía, la escritura o la memoria.

Elisa y Carmen consideran fundamental la elaboración de un protocolo de actuación de la dislexia, que garantice una detección temprana de este trastorno. Además, es imprescindible que los profesores reciban la formación adecuada para tratar a estos niños, para ayudarlos en el proceso de aprendizaje.

“Nos decían que los niños eran vagos, aun sabiendo que trabajaban mucho en casa. Nos costó mucho que alguien pusiese nombre a este problema”, nos explica Elisa.

Aitor López, psicopedagogo que colabora con la asociación, coincide en que la detección precoz de la dislexia es vital para atajar cuanto antes este problema. Lo cierto, dice, es que la mitad de los casos no están diagnosticados y, además, “no se trabaja de forma correcta, no se hace hincapié en modelos específicos de lectura que ayuden al aprendizaje”.

Todo ello deriva en que la dislexia, que está detrás de muchos de los casos de fracaso escolar, se acaba convirtiendo también en un problema emocional, motivación, y de conducta.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?