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Anguita: "No me da miedo la ultraderecha, el problema es que los demás no hemos hecho las cosas bien"

El excoordinador de Izquierda Unida, Julio Anguita, reflexiona sobre el futuro de las corporaciones locales en el 40 aniversario de los ayuntamientos democráticos

Julio Anguita, en la Plaza de la Corredera en Córdoba /

Este 3 de abril se han cumplido 40 años de los primeros ayuntamientos democráticos en España.

Los ciudadanos salieron a la calle por primera vez en la Democracia para elegir a su alcalde y sus concejales.

En Córdoba, el primer ayuntamiento democrático  fue un gobierno de concentración con Julio Anguita, del Partido Comunista, al frente,  merced al pacto de izquierdas entre el PCE y el PSOE a nivel nacional, al que se sumó por el Partido Andalucista, a nivel regional.

Primera corporación municipal con Julio Anguita al frente en 1979 / Archivo Municipal

Hoy, 40 años después y haciendo balance de aquel primer gobierno municipal, el que fuera alcalde del primer ayuntamiento democrático de Córdoba, Julio Anguita, sostiene que "fueron aquellas corporaciones, las que pusieron las bases para que estas entidades iniciaran el proceso de transformación de su entorno".

En esta entrevista, Julio Anguita, habla además del actual modelo de los ayuntamientos y del futuro de las corporaciones locales

¿Qué reflexión cabe en un día como este, en el que se cumplen 40 años de los ayuntamientos democráticos en nuestro país?

Bueno, y puedo hablar desde la experiencia, no mía solo, sino de muchos ayuntamientos de España, que si alguna administración, de las tres que tiene el Estado, si alguna administración ha hecho cambios en profundidad, esos han sido los ayuntamientos.

Cualquiera que repase cómo estaba la ciudad hace 40 años, o cualquier población; habrá visto que de ahí ha salido un profundo cambio, para mejor.

Todavía hay fallos, todavía hay errores, todavía faltan cosas, pero ha sido asombroso, y eso se debe a los ayuntamientos y a aquellas corporaciones democráticas que llegaron sin grandes conocimientos ,pero llegaron con una cosa muy importante: tenían valores, tenían ideas políticas, tenían un proyectos de futuro, y claro pues esto se nota.

 Eso a pesar de no tener prespuestos, porque hablamos de la adminsitración más cercana, pero a veces también,¿ la que menos puede hacer?

Bueno, es que los ayuntamientos siempre han sido la 'criada barata' de la administración Central a los cuales, "como ustedes quieren mucho a su tierra, les han encargado hacer cosas que no eran de su responsabilidad".

Pero es importante lo del presupuesto, porque deberían recibir por el principio de subsidiariedad. Las cosas que hacen los ayuntamientos no tienen porque hacerlas otras administraciones. El dinero es importante,sí; pero la creatividad también, el buen uso de los materiales también, el que la gente participe y cree su propias instancias de disfrute y de relación. No es solamente cuestión de dinero, no estoy despreciando el dinero, pero solamente cuestión de dinero en absoluto,lo niego.

Julio Anguita durante la entrevista para Radio Córdoba / Cadena SER

Los ayuntamientos con las leyes que generó el anterior Gobierno del Partido Popular, han entrado en una deriva de pérdida de competencias...

No, en falta de competencias no, en falta de financiación porque después llega la administración y dice: hagan ustedes esto.

Si queremos llegar al fondo, esta es la consecuencia del Tratado de Maastrich. Partidos políticos, centrales sindicales, intelectuales, profesores de universidad, que acabaron tanto el tratado de Mastricht; estas son las consecuencias.

Cuando se cambió la Constitución Española, artículo 135, era por consecuencia de Maastricht. Entonces los ayuntamientos están amarrados, no tienen capacidad de endeudamiento; porque yo recuerdo que en la época en que yo fui alcalde, el endeudamiento podía llegar al 40% del presupuesto.

Ahora te marcan unas líneas que no puede ser y además han tutelado a los ayuntamientos de una manera excesiva. Incluso ha habido ayuntamientos con dinero a los cuales se les prohibido que inviertan. Este disparate es como consecuencia de esa visión de la Unión Europea que tanto se ha alabado en España.

Y ¿cómo se le da la vuelta a esto?, ¿cómo se revierte esta situación?

Uy, mire usted, vuelta tiene, lo que pasa es que tienen que implicarse los ciudadanos.

Yo estoy en contra del discurso político de muchos dirigentes que dicen: "votadme que voy a cambiar...". No. Esto no lo cambian si no las fuerzas políticas y los ciudadanos, y yo estoy deseando escuchar a alguien que diga, ¿qué estáis dispuestos a hacer vosotros?. Y ese día, la ciudadanía cambia.

Usted lleva mucho tiempo pidiendo que la ciudadanía se empodere, pero de momento no ha ocurrido, y si ha ocurrido ha sido con cuestiones muy puntuales, ¿qué hace falta para que despierte?

Hace falta que las fuerzas políticas y los intelectuales, la universidad; la universidad se tiene que mojar en la vida ciudadana porque no está en un castillo en el aire, la universidad está en una sociedad, y todos estos intelectuales, tienen que marcar unas directrices, unas normas para que la ciudad esté viva, que no está viva. Está metida en sus problemas, en el ombliguismo los muchachos con sus aparatitos, sus ordenadores. ¿Qué va a ser esta juventud? No hay solución. ¿Van a cobrar alguna pensión los chavales jóvenes de hoy?; y sobre todo, ¿en este país vamos a ser camareros todos?. Estos son los temas, ¿qué va a pasar con el medio ambiente?, ¿qué pasa con los acuíferos?, ¿qué va a pasar con el tejido productivo?, ¿con la pesca?. No se oye nada de eso, sino meterse uno con otro. Estamos ante una era de la estupidez.

Los ayuntamientos siempre han comprometido, sobre han comprometido empleo, pero claro nunca tiene la competencia o tiene muy poca para ello…

Entre mis muchos pecados no está ese. Yo nunca dije que íbamos a crear empleo, porque la única manera era crear plazas en el ayuntamiento. A las porteras y a las limpiadoras las hicimos plantilla, se crearon empleos, pero otra no hay, porque esa no es su competencia.

Bueno esto lo tiene que crear la empresa privada, pues que lo cree. Y la empresa privada dice: no, es que estamos en una crisis económica. Por otra parte estamos privatizando todo…

Yo tengo que confesar que estoy en contra de las privatizaciones. Lo público lo primero, lo segundo, lo tercero, lo cuarto; y en vigésimo lugar, lo privado.

Y cuando veo que lo privado es incapaz de resolver los problemas, les dan facilidades y no crean empleo, porque el problema es mucho más profundo. Estamos ante una crisis del sistema. La gente no consume, se produce más que se consume, y esto no se arregla con cuatro eslóganes.

A su juicio ¿qué medidas debería tomar un ayuntamiento que fuera realmente decidido en cuanto al futuro de su ciudad?

Para empezar, dejar de externalizar los servicios.

Yo no estoy de acuerdo con que los ayuntamientos privaticen los servicios que son de su competencia. Me parece un auténtico disparate. Cuando esos servicios externalizados tienen sus propios problemas laborales, las instancias le dicen: ayuntamiento, cumpla usted con el servicio… Pasa igual que con la empresa de autobuses, que era privada y aquello era un desastre. Sin embargo el servicio de transporte urbano lo teníamos que hacer los ayuntamientos. Para eso, prefiero hacerlo yo.

Pero claro yo es que soy municipalizador, soy partidario de lo público, no estoy de acuerdo con la política de privatización, en absoluto.

¿El ciudadano valora ese esfuerzo?

Si se le explica sí.

¿Cree usted que es gobernable un ayuntamiento con seis o siete fuerzas políticas?

Habrá que hacer muchos equilibrios, habrá que hacer un espacie de danza terriblemente difícil, pero bueno, esta es la voluntad del pueblo, pero cuidado con esto.

Si el pueblo al votar ha producido esa situación, que después no le eche la culpa a los políticos. El que vota tiene su parte de responsabilidad, y claro los políticos después tendrán que bailar con esos resultados que el pueblo soberano ha dado, pero vamos a dejarlo claro, pueblo mío, tenemos que gobernar con esto que tú has decidido.

¿Le teme usted a la entrada de la ultraderecha en los ayuntamientos?

En absoluto, porque el problema de la ultraderecha es un problema de que los demás no hemos hecho las cosas bien, y en otros aspectos, es un problema de cultura.

No me da miedo. Lo único que constato es que eso se está produciendo como en toda Europa porque la izquierda ha dejado de hacer las cosas que tenía obligación de hacer.

Si la izquierda no hubiese apoyado una visión de la Unión Europea que es dejarnos en manos de los bancos, no hubiese ocurrido esto. Ahora estamos recogiendo lo que se sembró. A mí no me produce miedo porque creo que si hay políticas correctas y justas y vamos a discutir con los ciudadanos, no hablando de España y de no salir de España… Y además, suelen hablar aquellos que se llevan sus capitales fuera, suelen ser aquellos que han evadido la mili, son aquellos que hablan mucho de España, pero después de sus intereses. A mí no me da miedo, francamente, en absoluto.

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