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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Un Córdoba pésimo confirma el descenso con el enésimo ridículo del año (0-4)

El equipo blanquiverde volvió a salir al campo a pasearse y en una nueva falta de respeto a su afición, se dejó golear por un Lugo que le pasó por encima, para cerrar una temporada para el olvido

Bodiger intenta frenar a un jugador del Lugo /

Se acabó lo que se daba. En el partido del año, en el que el Córdoba se jugaba su última opción de meterse en la pelea, no solo se perdió. El equipo blanquiverde cuajó una actuación para el recuerdo, plena de desvergüenza, falta de actitud, ausencia de profesionalidad y una incapacidad impropia para ponerse una camiseta de fútbol profesional. Los jugadores de Rafa Navarro certificaron su enésimo ridículo de la temporada con una actuación infame que pasará a la historia reciente del Córdoba ante una afición que asistió atónita a lo que se estaba viendo.

No se puede jugar peor al fútbol, en el día más importante de la temporada. Era la última oportunidad para aspirar a algo más que un descenso anticipado, pero el Córdoba salió a pasearse al campo. Una vergüenza de equipo que por momentos dio incluso lástima. Es increíble hasta dónde puede llegar la falta de profesionalidad de una plantilla, que ante el Lugo, de nuevo, faltó el respeto a su afición. No solo se perdió, se dejó golear por un equipo que no recordaba casi cuando había ganado fuera de casa por última vez.

No se salva nadie, desde el presidente con su negativa gestión, pasando por la dirección deportiva y dirección general con sus erróneas decisiones, hasta el vestuario donde un grupo de jugadores han perpetrado el descenso más triste que se recuerda (peor incluso que el de Primera hace unos años). Ante el Lugo solo se podría destacar (por decir algo), al de siempre: Andrés Martín. El único que lo intentó y que puso ganas para sonrojo de sus ¿compañeros?.

Ya no hay mucho más que decir, salvo que es hora de que alguien dé la cara en el club y expliqué muchas cosas. Lo que pasó ante el Lugo es la culminación de una pésima temporada, mal gestionada desde el verano y a la que no ha sabido ponerse remedio en ningún momento, con decisiones tomadas a lo loco y con escasa capacidad.

Ahora solo queda pensar en el año que viene, en ver quién sirve para el proyecto en Segunda B y en el tiempo que al menos se ha ganado para planificar la plantilla próxima. En septiembre el Córdoba comenzará la liga en Segunda División B, de la que salió en 2007.

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