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Luis Arráez Guadalupe: "El apego a mi tierra me da la fuerza para conseguir que se escuchen nuestras voces en Madrid"

De pescador de salema y biólogo marino a candidato a senador por Lanzarote y La Graciosa

Luis Arráez paseando por Órzola. /

Nacido en Órzola, en el seno de una humilde familia de pescadores, Luis Arráez Guadalupe, candidato de Coalición Canaria al Senado por Lanzarote y La Graciosa, es un hombre que se ha crecido ante las adversidades, que ha sabido aprovechar y vivir los momentos transformando los problemas en oportunidades y que ahora asume un nuevo reto. Biólogo marino y profesor, amante de los animales y de la naturaleza, apasionado de la música y, sobre todo, de su familia, da un paso más y está dispuesto a plantarse en Madrid y ser la voz nacionalista de Lanzarote y La Graciosa en el Senado.

¿Quién es Luis Arráez Guadalupe?

Luis Arráez Guadalupe es un hombre que vive en un pueblo muy pequeño, en Órzola. Aquí llevo toda mi vida, mi padre es de Órzola y mi madre de La Graciosa. Se casaron y se vinieron a vivir aquí. Soy el mayor de cinco hermanos y eso siempre es importante porque, además, mi padre falleció muy joven por lo que he intentado estar con ellos como un segundo padre. Somos una familia muy unida, tuvimos una parranda, la Parranda Marinera de Órzola. Mi padre era un apasionado del folclore, aprendió muy pequeño a tocar la guitarra y luego tocaba cualquier tipo de instrumento.

¿Tuvo una infancia feliz?

Muy feliz, aunque mi familia era muy humilde, pescadores, agricultores… Toda mi vida ha estado ligada al mar y la pesca. Yo tuve la oportunidad de salir a estudiar fuera, hice Biología marina en la Universidad de La Laguna. Me fui a los 18 años, la primera vez que salía de Lanzarote. Eso fue un cambio radical en mi vida. Tengo la suerte de estar en un lugar maravilloso para ser biólogo marino,

Se ha criado en Órzola, vive en Órzola, pero su trabajo siempre ha estado fuera del pueblo…

Luis Arráez secando jareas en Órzola. / Cadena SER

Sí, pero es que después de una jornada de trabajo, llegar aquí, respirar, ver el mar. El olor a mar y a salitre me reconforta. Se me quita el estrés y todos los males. Muchas temporadas las pasábamos en La Graciosa, mi padre trabajaba faenando, a los 14 años se fue a África con mis tíos, se podía tirar hasta seis y ocho meses pescando. Eso lo recuerdo muy bien, él pescando y nosotros, aquí, íbamos a mariscar. Teníamos una economía de subsistencia, éramos pobres, pero nunca pasamos ningún tipo de hambre ni penurias. Éramos felices, muy felices, pero estábamos siempre trabajando, mariscando, pescando, en el campo… también me tocó estar con las cabras. Estábamos muy ligados a la tierra y al mar.

Pero tuvo la oportunidad de salir fuera a estudiar…

Sí, con una beca. Y tuve la suerte de contar con la ayuda de mis padres y de mis hermanos. Ellos trabajaban y colaboraban todos los meses con lo que podían para que yo pudiera estudiar. Era muy difícil que alguien de una familia como la mía pudiera estudiar, pero gracias a esa unión que teníamos todos, pude hacerlo. No sólo conté con mis hermanos, sino también con mis primos, mis tíos… Y además de estudiar, me gané la vida pulpeando, cuando se podía, y luego vendíamos los pulpos. Después empecé a pescar con mis tíos y mis primos, sobre todo íbamos a la pesca de la salema. Y luego les ayudé a crear una empresa, empezaron a comercializar directamente el pescado. Cogíamos hasta diez y quince mil kilos y lo vendíamos todo en Lanzarote. A mí me tocó ir por todos los pueblos de Lanzarote vendiendo jareas de salemas.

¿Cómo conoció a su mujer?

Pues la conocí en La Graciosa, en la verbena en las Fiestas del Carmen. Nos fuimos conociendo poco a poco a partir de ahí, nos hicimos novios y nos casamos muy jovencitos. Terminé de estudiar en el 87 y me casé al poco tiempo, en septiembre del 89. Tengo dos hijos, Carolina y Luis, de 29 y 24 años.

A la edad de sus hijos, usted ya estaba flirteando con la política, sin embargo, parece que ellos no tienen intención de seguir el mismo camino.

Es cierto, yo empecé muy joven en política. Primero de concejal en el Ayuntamiento de Haría en el año 95, luego di el salto al Cabildo en el 99 y hasta ahora. Fui concejero de Juventud y Deportes, luego de Turismo y luego ya asumí el Área de Economía y Hacienda y más tarde también la Consejería de Presidencia. Pero también estuve dando clases. Terminé la carrera, aprobé las oposiciones y empecé a trabajar en el año 90, primero en Telde, luego en Fuerteventura… íbamos y veníamos todos los fines de semana para poder actuar con la parranda. Luego al instituto de Haría del 91 al 95, y luego finalmente al IES de San Bartolomé que es donde tengo mi plaza. Me encanta dar clase. En cuanto a mis hijos, la verdad es que ninguno de ellos se siente atraído por la política, pero me apoyan y me animan en todo.

¿Cómo fueron esos inicios en el mundo de la política?

Luis Arráez con sus hermanos y al fondo, la imagen de su padre. / Cadena SER

Siempre he tenido inquietudes, siempre he estado participando en comisiones de fiestas, en asociaciones, en la Universidad estuve metido en colectivos, fui delegado de curso… y al final los partidos políticos se fijan en las personas y te proponen. Y eso fue lo que pasó, Haría necesitaba un cambio, buscamos un equipo de gente, nos presentamos y conseguimos dar un cambio al municipio. Después de aquello fue el Cabildo, una época que recuerdo con gran cariño.

¿Y cómo se han tomado en casa que sea usted el candidato de Coalición Canaria al Senado por Lanzarote?

Fue una decisión muy importante que consulté con mi familia. Tengo todo su apoyo, aunque ellos estaban pensando que ya dejaba la política y que me iba a dedicar a ser profesor en San Bartolomé. Pero ser senador es una gran responsabilidad. Yo amo a Lanzarote y amo a La Graciosa y creo que hay que tomar las riendas porque no podemos cerrar los ojos y permitir que se sigan riendo de nosotros en Madrid.

¿Qué le preocupa?

Me preocupan muchas cosas. Me preocupa el presente y me preocupa el futuro. Soy un enamorado de la naturaleza, creo que tenemos que seguir luchando contra el cambio climático, que no se use plástico, luchar para que todos los residuos se reciclen y se reutilicen… y soy un enamorado de los animales. Sin duda alguna, el rey de la casa es Ohio, mi perro. Somos inseparables.

¿Dónde se ve dentro de diez años?

Aquí. Soy una persona muy apegada a mi tierra, a mis raíces. En su momento tuve la oportunidad de irme a investigar a Japón con una beca y la rechacé, casi me mata el decano de la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna. Luego presenté otro proyecto para ir a Castellón y tampoco me fui.

¿Considera que ese apego es precisamente su mayor fuerza para luchar en Madrid por los intereses de la gente que reside en Lanzarote y en La Graciosa?

Efectivamente, creo que es muy importante que Lanzarote y La Graciosa tengan un representante en el Senado que sea una voz permanente, que siempre esté ahí, atento, denunciando los incumplimientos y, sobre todo, exigiendo y luchando para que nuestros derechos y los compromisos adquiridos, se cumplan. Lo que puedo garantizar es que voy a hacer lo que he estado haciendo hasta ahora en el Cabildo; trabajar las 24 horas del día porque ni durmiendo se puede desconectar en muchas ocasiones. Los problemas de la gente no entienden de horarios.

¿Cuál es su mejor recuerdo como consejero de Juventud y Deportes?

Luis Arráez en su despacho de consejero del Cabildo de Lanzarote. / Cadena SER

Pues por ejemplo cuando vino a jugar a Lanzarote el Real Madrid. Fue un acontecimiento impresionante. También cuando vino David Meca, el nadador, que vino invitado por nosotros a participar en la travesía. De los recuerdos más gratos que tengo es la puesta en marcha del torneo de bola de madera Abuelos Conejeros y, sobre todo, el proyecto de poner césped artificial en todos los campos de fútbol.

¿Cómo consejero de Turismo?

Me quedo con la asistencia a las ferias. Creo que son muy importantes porque ahí es donde verdaderamente conoces lo importante que es el turismo y las relaciones con todos los agentes turísticos. Fitur, la WTM, la ITB e incluso otras ferias como la de Moscú.

El Área de Economía y Hacienda no parece tan atractiva como las otras, pero, sin embargo, sin ella el resto de áreas no funcionaría.

Es muy importante, es quizás más aburrida, pero no porque no tengas trabajo. Estás siempre liado, llevar la parte interna del Cabildo, es decir, Hacienda, Presidencia, Recursos Humanos… supone que tú tienes que trabajar para que el presidente y el resto de los consejeros puedan ejecutar el plan de trabajo previsto para desarrollar en cada legislatura. Es verdad que te llegan todos los problemas de todas partes, tanto internos como externos, ya hay que buscar solución a todos ellos.

Siempre ha estado usted ligado a la música pero, ¿se queda con algún cantante o grupo en especial?

Me encanta Fito. Luego me gusta muchísimo el folclore, lógicamente; me gusta la salsa… Creo que no hay ningún tipo de música que no me guste. Es uno de mis grandes hobbies. La meteorología, la biología, la fotografía, el senderismo y la música. La música es lo más importante, no se puede vivir sin música.

Luis Arráez con la parranda marinera de Órzola. / Cadena SER

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