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Jueves, 22 de Agosto de 2019

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Viernes Santo de incertidumbre

El punto y final de la Semana Santa de Jaén lo ponen dos hermandades de negro que deberían de procesionar por las calles de la capital si el tiempo lo permite

Santo Sepulcro y Soledad pendientes del cielo para decidir si realizan su estación de penitencia /

Éste será un Viernes Santo de incertidumbre por lo meteorológico. El punto y final de la Semana Santa de Jaén lo deberían poner dos hermandades de negro que podrían procesionar por las calles de la capital si el tiempo lo permite.

Es el momento más triste para los cofrades, puesto que supone el final de una celebración esperada durante doce largos meses. Aún así, todas las miradas están puestas en los radares y en las principales webs de meteorología que apuntan a posibles chubascos durante la tarde de este Viernes Santo.

SANTO SEPULCRO

Aunque esta Cofradía será la segunda en transitar por la Carrera Oficial será también la primera en salir por las puertas de la bellísima Iglesia de San Juan, en pleno casco antiguo de la capital jiennense. La insigne y real congregación del Santo Sepulcro y Siervos de Nuestra Señora de los Dolores tiene prevista su salida, muy complicada y espectacular por esta misma cuestión, a las 18:30. Una cofradía con tres pasos que incluyen algunas de las mayores joyas de imaginería procesional de la provincia de Jaén. Concretamente procesionarán, si el tiempo lo permite, el paso del Santo Sepulcro con una antigua urna dorada de incalculable valor, el paso del Calvario con algunas tallas de la gubia de Sebastián de Solís y la siempre venerada imagen de María Santísima de los Dolores.

SANTO ENTIERRO

Con un concepto muy parecido a la otra cofradía que procesiona el Viernes Santo, se encuentra la Pontificia y real Cofradía del Santísimo Cristo Yacente y Siervos de Nuestra Señora de la Soledad. Con sede canónica en San Ildefonso, desde donde procesiona, esta Hermandad mirará al cielo alrededor de las siete y media de la tarde para comprobar si la meteorología permite, o no, poder hacer estación de penitencia con los dos soberbios pasos que posee. El Cristo yacente es una obra de Constantino Unguetti Álamos fechada en 1959 que desfila sobre un sobrio paso en color caoba y Nuestra Señora de la Soledad, de Alfredo Muñoz Arcos, seguirá al Cristo ya muerto bajo su bello palio de cajón.

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