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Martes, 15 de Octubre de 2019

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Crece la violencia en el Centro de Primera Acogida de Hortaleza

Esta semana se han producido tres peleas graves, en las que tuvo que intervenir la Policía, y dos agresiones a educadores

Hay 15 trabajadores de baja, la mayoría por estrés y ansiedad

La Consejería recuerda que ha creado más de 200 plazas desde septiembre

Los educadores del Centro de Primera Acogida de Hortaleza denuncian el incremento de la violencia por parte de algunos menores que, aseguran, no deberían estar ocupando este recurso porque, o bien tienen problemas de adicción o bien graves problemas de conducta. A esto, dicen, hay que sumar el estrés de los MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados) que llevan viviendo hacinados en el centro más de 6 meses, cuando lo lógico sería pasar un máximo de quince días. Hay tres turnos de comida, horas de espera para la ducha, duermen seis en un espacio para dos y, o llegan de los primeros, o no tendrán clase de castellano. Incluso se han dado casos de sarna.

A Alfredo, que es educador, le rompieron la nariz este martes: "Después de la cena estaba atendiendo el ingreso de dos hermanos que había traído la policía. La chica tenía 16 años y él 15 recién cumplidos. Estaban asustados y muy nerviosos, querían marcharse y yo tenía que, realizar todos los trámites y explicarles que no podían irse porque estaban allí por orden judicial". En la misma zona del centro, nos cuenta, había un grupo de MENAS que empezaron a molestar. Les llamó la atención insistentemente, dos de ellos se marcharon pero el tercero se encaró con él. "Me lanzó un puñetazo directo a la nariz que me noqueó.

"Antes estos chavales respetaban la autoridad de los educadores", comenta Ana que lleva 20 años trabajando en Hortaleza, "ahora -sobre todo los que tienen problemas de adicción y de conducta- se sienten incluso reforzados porque después de agredirnos, a nosotros o a otros menores, y de que pongamos la consiguiente denuncia, pasan una noche en el calabozo y cuando llegan a Fiscalía los ponen en libertad y, de nuevo, vuelven al centro. Ese es su mayor castigo. Entonces se sienten totalmente impunes, para pegar a los educadores y, por supuesto a sus compañeros"

Lo único que quieren es que, en estos casos, la Fiscalía se pongan en contacto con la Dirección General del Menor y la Familia para que ese chaval no vuelve al centro donde ha agredido. "Son chavales que, además, ya tienen condenas por robar en la calle. La Fiscalía y la Consejería de Políticas sociales nos están colocando en una situación de riesgo tanto a los trabajadores como al resto de menores que viven allí.

"A cada educador nos corresponden una media de 30 menores", cuenta Jaime, "estos tres últimos años ha aumentado la llegada pero también ha cambiado su tipología. Hay muchos chicos con consumos, -unos ya consumían antes de venir y otros empiezan a hacerlo aquí por presión-, y muchos, también, con problemas graves de conducta o de salud mental que no son valorados convenientemente y que no deberían estar aquí con el resto de chavales."

Desde la Consejería recuerdan que desde 2018 han creado 200 nuevas plazas y que pronto se van a aprobar más. Que han incrementado la plantilla de Hortaleza en educadores y en seguridad y que siempre que la dirección del centro lo ha pedido se ha reforzado el personal y que así se seguirá haciendo.

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