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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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El Sporting se deja la ilusión en Mallorca

La racha rojiblanca se acabó en Son Moix, donde perdió víctima de un gol en fuera de juego y otro en el último minuto del partido, y se queda sin Diego Mariño para el final de temporada

Los jugadores del Mallorca celebran el triunfo ante el Sporting. /

Jugar con fuego tiene el riesgo de quemarse. El Sporting salió escaldado de Mallorca. Salió de Son Moix perdiéndolo casi todo: el partido, a Diego Mariño (posiblemente el mejor jugador de la temporada) y prácticamente la ilusión de poder arreglar la temporada. La derrota fue cruel pero absolutamente merecida, ante un equipo con más calidad, más personalidad, más fútbol y más suerte. Es doloroso caer víctima de un gol en fuera de juego y de otro en el último minuto de la prolongación, pero nadie puede decir que el Sporting esté donde está por mala suerte o decisiones arbitrales erróneas. Está donde está por su propia incompetencia, porque queda demostrado que no da para más. Matemáticamente sigue siendo aspirante al playoff, pero en Mallorca acabó de enterrar casi todas sus opciones. Y aunque cualquier sportinguista desea un milagro y una heroicidad, siendo justos el Sporting no ha hecho mérito alguno, ni como institución ni como equipo, para recibir aplausos.

El Sporting de los catorce fichajes, de las 28 caras nuevas en dos años, es un equipo duro de ver. Para colmo, La Liga suele fijar sus partidos a la hora de la siesta, lo cual parece hecho a propósito para aburrir a las piedras. Al menos el partido de Mallorca tuvo algo de emoción y de tensión, por lo ajustado del marcador y por las polémicas permanentes. Y tuvo algo de fútbol, el que puso un Mallorca que con el bloque de Segunda B demuestra tener más calidad y más fútbol que un teórico aspirante al ascenso. La clasificación de uno y otro, a estas alturas, ya no engaña.

Eso no quita para admitir que el gol inicial del Mallorca, que obviamente condiciona el partido, sea fruto de la injusticia que supone que el VAR no se aplique en Segunda División. El fuera de juego de Budimir es claro, el propio equipo arbitral dudó en el campo y los colegiados acabaron pidiendo disculpas a los jugadores del Sporting.

Ante las dificultades, las coyunturales y las estructurales, cualquiera esperaría ver a un Sporting que se creciera, que mordiera, que apurara sus últimas opciones reales. Pero no. Este equipo no da para eso. Mariño, hasta su lesión, volvió a ser el mejor del Sporting. Y cuando el portero es siempre el mejor, aunque los guardametas también jueguen, no es buena señal. De hecho el segundo mejor fue Dani Martín, que nada más salir para sustituir a su compañero lesionado protagonizó una parada milagrosa. Hay portero, aunque la lesión de Diego Mariño supone un mazazo emocional considerable. ¿Volverá a vestir de rojiblanco?

Llegó a empatar el Sporting, con uno de los mejores goles que ha marcado Djurdjevic desde su llegada a Gijón. Tan buena como la definición fue el pase entre líneas de Cofie. Pero no hubo más. El Sporting volvió a ser un equipo sometido, sin recursos para más que esperar a que pasara el tiempo y dando la sensación incluso de que lo deseaba, que solo esperaba a que el árbitro pitara el final y acabar la agonía con un botín que tampoco aportaba nada. Cuando juegas a empatar, sueles perder, y el Sporting lo hizo con el gol de Álex López en el 94, ante el que nada pudo hacer Dani Martín.

El Sporting queda a seis puntos del playoff, con el Cádiz y el Málaga esperando su oportunidad para alejarse un poco más y el Oviedo metido en medio de esa guerra, justo un punto por encima. El Sporting intentará apurar las opciones de remontada pero ya casi todo el mundo asume que todo apunta a un fracaso, otro, del Sporting de Torrecilla y Fernández. El de los catorce fichajes. El del fin justifica los medios. Quién podía imaginarlo.

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