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Más presentar 'un día en éxtasis', Carmencita Calavera 'levitó' su punk-rock 'al dente'

La banda que lidera Carmen Caballero demostró sobradamente su insuperable estado de forma

Carmencita Calavera, en concierto en Granada /

Logró la mítica Sala Planta Baja, centro neurálgico de la música granadina, sobrevivir piedra sobre piedra al huracán que supuso el paso de la banda de rock granadina Carmencita Calavera por su escenario. La formación musical más en forma del panorama actual llegó dispuesta a presentar su nuevo EP "Un día en éxtasis" de forma "cum laude" y pidiendo a gritos una trayectoria ascendente profesional a velocidad de crucero, acorde a la dimensión épica que la banda que lidera Carmen Caballero está adquiriendo.

Se presentaban con teclados por primera vez y auspiciados por otro modelo maravillosamente imposible que solo sabe diseñar, confeccionar y vestir la "lideresa" del rock granadino como nadie, luciendo unas pestañas tan brillantes como el futuro de la banda más al dente del panorama nacional en la actualidad.

Que el concierto iba a ir sobre ruedas lo dejó más que clara su declaración de intenciones inicial, "Conductor de la Rober". Era obvio que la senda de los pasajeros de tan magna noche iba a ser sinuosa, exótica, emocionante y cargada de talento y personalidad, de esa que ellos derrochan.

Carmencita Calavera estaba dispuesta a destripar la noche granadina en dura pugna con otros muchos (demasiados) eventos musicales que concurrían en la ciudad de forma simultánea el pasado Viernes y se los merendaron a todos ellos compartiendo mesa, mantel y cuchillo con su amigo "Jack", segundo de los temas que atacaron.

El numerosísimo público que abarrotaba y daba calor (en sentido literal) parecían, ya, a la altura del tercer tema, "criaturas salidas del pantano dispuestas a devorar la noche", y es que se desplegaba "La banda del pantano".

Tras "Mari Lin", anunciaban a un público enfervorecido y acompasadamente en éxtasis con la nueva propuesta de los Calavera, que de nuevo estábamos en campaña electoral, tiempos de "Superwoman Rockstar".

La furia neopunk que apasiona en esta formación musical se tomaba un respiro con aroma country cuando Quini Almendros subía al escenario para acompañar con una Steel Guitar que solo él domina el tema "Calavera", uno de los grandes clásicos del grupo.

Nos advirtió Carmencita que venían a mordernos hasta dejarnos el alma musical en los huesos con "Virus", presagio de uno de los momentos de la noche: la interpretación de esa mágica y levitatoria versión rock de la copla "Tatuaje", demostrando que no hay que vestir de chándal para subvertir con arte y poderío los géneros musicales populares clásicos.

Carmencita Calavera, en concierto en Granada / Daniel Martín

Era el momento de que el organista sacro Antonio Reyes llamara a la oración rockera en mitad del éxtasis levitatorio que propusieron los "carmencitos" en su nuevo EP, para interpretar "El éxtasis de San Francisco", nuevo tema que supone una vuelta de tuerca a sonidos actuales tan llamativa como diferente al habitual furor punk-rock clásico de la formación granadina.

Pero el momentazo de la noche estaba por llegar para quien suscribe esta crónica: el estreno en directo de "La chumbera del amor", una canción que ha nacido ya condenada a ser un clásico incontestable del pop-rock granadino con un estribillo para la historia, preclaro, certero, pegadizo y melódicamente impecable. El público, más que cantarla, la vociferaba como si del nuevo himno moderno patrio se tratase.

Con el éxtasis del título contagiado ya de facto a toda la platea, los Carmencita Calavera atacaban su, quizás, tema más famoso: "Granada Surf" con el que la líder de la formación sacaba partido al neopreno rojo que lucía para cabalgar sobre las soñadas olas de la noche granadina. La música de Granada lucía en ese momento sus mejores "farolillos de colores".

Pero, como el eclecticismo musical es marca de la casa, siempre matizado por el "efecto Carmencita" que personaliza y eleva todo lo que toca, cierto lejano sonido a ranchera tomaba posesión del escenario en el estreno de "La herida" para cerrar el primer acto de la función.

Era momento de tiempo muerto para que la marea asistente volviera a tocar el suelo del Planta Baja tras la experiencia mística y los bises se abrieron con "El circo del horror", otro tema llamado a capitalizar la música de nuestro tiempo, un nuevo clásico instantáneo de los que esta banda sabe fabricar con tanta maestría como brillantez innatas.

Dispuestos a confundir al respetable, su gamberrismo punk quería hacernos creer que estábamos en presencia de un "Diyei" y desató las ganas de bailar hasta enloquecer que solo pudieron consumar la brutal "La profecía" con su fuerza arrolladora y omnímoda, para culminar con "Moderna de pueblo", en un final descontrolado de paroxismo, baile, personalidad, calidad, carácter propio, formas inimitables y ejecuciones perfectas, o sea, lo que siempre es y ofrece Carmencita Calavera.

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