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Domingo, 25 de Agosto de 2019

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Esto es España

Si uno no supiera que la ministra Magdalena Valerio nació en la localidad cacereña de Torremocha, uno pensaría que tal vez es hija de algún país europeo de rígidos horarios, costumbres rancias y disciplina germánica. Pero no, la sorpresa es mayor cuando se comprueba que desde hace treinta años reside en Guadalajara. Y esto se lo cuento porque la titular del Ministerio de Trabajo está muy sorprendida de que nadie se haya tomado en serio el recién estrenado control horario de la jornada y que las empresas hayan dejado para última hora la instalación de los sistemas de control. Señora ministra, tal vez debería no trabajar tanto y dejarse caer por alguna terracita para tomar unas cañas, o fumar un pitillo relajante a las puertas del ministerio o simplemente charlar con un camarero o con un empresario sobre las horas extras, que sí existen y hay que regularlas, pero seguro que sus prioridades serán otras. Creo que la señora Valerio, en vez de recurrir al cuerpo de inspectores para meter miedo y cumplir las normas debería estar más apegada a la realidad del país al que sirve y que le paga. Porque este brindis al sol del Gobierno supone una vuelta de tuerca absurda. Ni los trabajadores, ni los sindicatos, ni los empresarios lo reclamaban. Pequeños comercios y compañías deben afrontar un gasto inesperado, los trabajadores pierden libertad y son controlados por máquinas que no entienden de sentimientos y caminamos hacia una pérdida de puestos de trabajo en el sector servicios y hacia una precarización de la jornada laboral. Los comercios harán contratos de horas para los momentos de mayor bullicio, igual que bares y restaurantes. En las oficinas las piquillas entre los empleados que mirarán si fulanito o menganito ficha ocasionarán conflictos y los que necesitan realizar desplazamientos están abocados tal vez a llevar una pulsera con un localizador. Creo que más le valdría al Gobierno dejarse de ocurrencias y preocuparse de crear puestos de trabajo, bajar impuestos y regular la energía para que las empresas no se vayan. Señora Valerio, escuchen más a la gente, dejen de hacer política de salón y salgan de esos rancios ministerios . Eso sí, apaguen la luz al salir y no se olviden de fichar.

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