Últimas noticias Hemeroteca

Martes, 24 de Septiembre de 2019

Otras localidades

La primera en la frente, por Pepe Belmonte

Escucha el 'micromentario' del catedrático de Literatura de la UMU y habitual de los lunes en Hoy por hoy

Pepe Belmonte participa cada lunes en Hoy por hoy con su columna de opinión /

La espantada del ciudadano Alberto Castillo

La cultura sigue siendo la pariente pobre de la política. El último mono de todas las propuestas electorales de estos días, en los que hay quienes prometen, para mañana mismo, lo que no han sido capaces de hacer en un cuarto de siglo. Y se quedan tan campantes.

De momento, sólo uno de los candidatos a la presidencia, el socialista Diego Conesa, en su comparecencia en la trimilenaria ciudad de Cartagena, se atrevió a realizar unas cuantas propuestas culturales que llevaría a cabo en el caso de que los murcianos le otorgaran su confianza el próximo domingo.

Los demás, nada de nada. La actual consejera de cultura, Miriam Guardiola, lleva camino de superar en ineficacia e incompetencia a su predecesora, la candidata a la alcaldía de Cartagena Noelia Arroyo.

Jerónimo Tristante y Pepe Belmonte durante la presentación de 'Secretos' / @JernimoTristant

Los consejeros y consejeras de cultura son algo así como el jarrón chino de las casas de los ricos: la gente los mira y pasa de largo. Es posible que Miriam Guardiola no tenga toda la culpa. Hay que recordar que el espejo donde se mira la consejera es la figura de López Miras, un personaje que, siendo ya presidente, aseguró sentirse incapaz de leer El Quijote, obra que ha tenido que abandonar hasta en cinco ocasiones. De tal palo, tal astilla.

Y un ejemplo más, que bien podría ilustrar mis palabras. El pasado jueves, en una repleta Aula de Cultura de Caja Murcia, fue presentada la última novela de Jerónimo Tristante, Secretos.

Desde hace meses, estaba previsto que en torno a la mesa se sentaran el propio autor de la obra, la periodista Rosa Roda, el también periodista, y ahora cuarto candidato a la Asamblea Regional por Ciudadanos, Alberto Castillo, y un servidor.

Al final, el ciudadano Castillo excusó su presencia porque tenía obligaciones con su partido. Los allí presentes, como no puede ser de otro modo, hicieron su propia lectura. En primer lugar, empieza por no cumplir lo que promete. Y, en segundo término, el ciudadano Castillo relega la cultura a un segundo o tercer plano, devolviéndola a la caverna de donde salió hace unos cuantos miles años.

No es, ni mucho menos, un buen comienzo para quien, como dice el famoso poema de Gil de Biedma, asegura, ufano, haber llegado a la política para remover el patio y llevarse la vida por delante.

Pepe Belmonte

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?