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Domingo, 20 de Octubre de 2019

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Adiós a Miguel Montes, un sportinguista entrañable

El que fuera jugador, entrenador, secretario técnico y director de Mareo ha fallecido a los 79 años

Miguel Montes, en una de sus visitas a la tertulia de SER Deportivos Gijón. /

En décadas oscuras, como las que le toca vivir al sportinguismo, toca convertir pequeñas alegrías en grandes éxitos, haciendo de la necesidad, virtud. Desde su transformación de club a S.A.D., en el Sporting solo se han podido festejar ascensos a Primera División y, en el mejor de los casos, permanencias en la élite. Una de las más celebradas, sin imaginar lo que estaba por venir, dejó una imagen icónica: la de Miguel Montes a hombros de los aficionados en el césped de El Molinón, tras el último partido de la temporada 96/97, y aclamado por una afición que exigió a gritos su continuidad en el banquillo. Casi 22 años después, el que fuera jugador, entrenador, secretario técnico y responsable de Mareo ha fallecido a los 79 años. Se va un sportinguista, un hombre afable, cariñoso, entrañable, amante del fútbol y de la pesca. Un hombre bueno.

Montes fue de esos hombres que estaban por encima de la rivalidad regional. Nadie discutía su amor por el Sporting, aunque naciese en Oviedo, jugase en el Oviedo las dos últimas temporadas de su carrera y mantuviera siempre su aprecio por el club azul. Pero la mayor parte de su carrera profesional la desarrolló en el Sporting, con el que se le quedó la espina clavada de jugar en Primera. Disputó 217 partidos con el Sporting, todos ellos en Segunda, lo que le convierte en el jugador que más veces ha vestido la camiseta rojiblanca en la división de plata. Si la cifra no fue mayor se debió al servicio militar obligatorio que le apartó un año de los terrenos de juego.

Como entrenador desarrolló una larga carrera, no solo en Mareo. Recorrió banquillos de media Asturias (Gijón Industrial, Real Avilés, UP Langreo), pero también fuera de la región (Zamora, Palencia, Cultural Leonesa, Arosa). Su momento cumbre llegó cuando salió al rescate del Sporting, sustituyendo a Benito Floro en las últimas jornadas de la 96/97. Salvó al equipo, El Molinón pidió a gritos su renovación y los dirigentes se lo concedieron. Aquello no salió bien: el futuro del Sporting parecía sentenciado, Montes cayó pronto y ninguno de los cuatro entrenadores que pasaron aquel año por el banquillo logró enderezar el rumbo de la nave. Empezaban los tiempos en los que el hábitat natural del Sporting pasó a ser la Segunda División.

Miguel Montes siguió siempre vinculado sentimentalmente al Sporting. El cariño se sus compañeros de batallas futbolísticas quedó demostrado en dos ocasiones, las que recibió la insignia de oro de la Asociación de Veteranos, una a título personal y otra como miembro fundador de la citada asociación. En los últimos años se hicieron populares sus vaticinios sobre el futuro del Sporting en las tertulias de SER Deportivos Gijón, siempre acertados. La enfermedad le castigó en los últimos años, aunque no le impidió acudir al último acto de reconocimiento a los socios de honor del Sporting, donde compartió sobremesa con sus amigos y antiguos compañeros de equipo. Allí recibió, una vez más, parte del cariño y la amabilidad que él siempre desprendió.

Miguel Montes en una tertulia de SER Gijón junto a Omar Mascarell, José Vicente Piñera, Adrián R. Huber y David González. / SER GIJÓN

El funeral por Miguel Montes tendrá lugar este martes, a las cinco, en la iglesia parroquial del Corazón de María.

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