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Martes, 22 de Octubre de 2019

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Alquilar una vivienda en Vitoria es difícil; si eres extranjero, casi imposible

Dos vecinos de vitoria de origen africano relatan su odisea para encontrar un piso en alquiler en Vitoria

Escucha aquí las historias de dos vecinos de Vitoria de origen africano que, como a tantos otros extranjeros, les resulta casi imposible aceder a una vivienda en alquiler en la ciudad. Cuentan que los dueños ponen condiciones imposibles de alcanzar para las personas que no tienen un contrato de trabajo, incluso que directamente vetan a quienes no son nacionales. Ahora mismo los dos viven en situaciones muy complicadas y no consiguen encontrar un lugar digno donde residir. Una veintena de organizaciones vitorianas denuncian esta realidad y exigen a las instituciones que den las respuestas adecuadas.

Le llamamos Alex, es africano. Lleva más de 3 años viviendo en Vitoria. Tuvo que dejar su piso compartido porque la dueña le quería subir el alquiler. Tras dos meses de búsqueda ha terminado en un cuchitril de 4 metros cuadrados. Asegura que no se puede ni mover. Le cobran 320 euros al mes. Denuncia que es inhumano. Ha llegado a pedir a amigos de Vitoria que llamen por él a los anuncios de alquiler porque cuando escuchan su acento directamente le descartan. Alex cuenta que en Bilbao la situación que experimentó fue muy diferente y se pregunta quién tiene que hacer algo para que esto no suceda en Gasteiz.

Malika es marroquí. Madre de un niño de 8 años, divorciada. Ha trabajado de manera continua durante años pero lleva un tiempo en el que la crianza de su hijo condiciona sus posibilidades laborales. Aún así trabaja cuando puede. Ahora mismo está realizando un curso porque dice que no puede quedarse con las manos cruzadas.

Hace 4 años Malika alquiló una vivienda tras varias experiencias negativas en pisos compartidos. Es interior, sin luz, con muchas humedades. Quiere mudarse pero no encuentra nada y lleva buscando 2 años: los pisos son caros y las condiciones de entrada son imposibles para ella. Ni siquiera con aval han aceptado alquilarle una casa. Está muy nerviosa, no hace más que pensar en el tema y ahora, con la presión añadida de que deberá abandonar el año que viene su actual vivienda porque el dueño la ha vendido. No confía en encontrar un nuevo lugar.

Alex y Malika afirman que hay mucha gente en su misma situación; lo dicen también colectivos y sindicatos de la ciudad que reclaman a los partidos políticos que pongan en su agenda este asunto como prioritario; entre ellas están Ongi etorri errefuxiatuak, CEAR-Euskadi, Plataforma por los derechos sociales de Gasteiz o sindicatos como ELA o STEE - Eilas. Han acordado coordinar acciones para mantener en primera plana esta denuncia. Este lunes 20 de mayo han convocado una reunión abierta en la Casa de Asociaciones Simone de Beauvoir a las 18:30 horas.

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