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Miércoles, 23 de Octubre de 2019

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No siempre el camino correcto es el más fácil

El Consejo de Administración decidió no ampliar el contrato de Tito y se lanza a la búsqueda de un director deportivo

Vicente Blanco 'Tito' en la Cadena SER /

Lo fácil hubiera sido renovar a Tito, lo correcto no. Lo cómodo para Quico Catalán hubiera sido ampliarle un año el contrato, para no tener que ponerse a buscar un nuevo director deportivo en junio, pero lo coherente no. Sobe todo cuando no te crees el método, ni la capacidad de trabajo de la secretaría técnica.

Renovar a Tito hubiera significado aplazar unos meses la decisión adoptada en la noche de ayer por el Consejo y amplificando una mala convivencia diaria que terminaría con una ruptura abrupta e innecesaria por alguna de las partes.

Al presidente del Levante le cuesta una barbaridad tomar este tipo de decisiones, porque entiende que todas aquellas personas que han contribuido al crecimiento del club no merecen salir.

Probablemente, Tito podría ser necesario dentro de la estructura como enlace entre vestuario y club, un papel que ha desempeñado a la perfección en Buñol o encabezando la expedición granota en la práctica totalidad de los desplazamientos, pero no para dirigir en primera persona una dirección deportiva en la que realmente Carmelo del Pozo y Luis Helguera han cortado el bacalao.

Tito se había quedado sin escudero con la salida de Helguera y sin un candidato fiable (Alberto Benito) que le generase la suficiente confianza a Quico Catalán para seguir apostando por este modelo.

Aplaudo la decisión porque es el primer síntoma de autocrítica, después de una temporada en la que el Levante se salvó del descenso en la penúltima jornada, con un presupuesto de ingresos que supera los 85 millones de euros y con la mayor inversión de su historia en fichajes que no han ofrecido el rendimiento esperado.

Si el Levante quiere seguir conquistando su futuro debe tomar decisiones que puedan resultar incómodas por el afecto o la relación personal que Quico Catalán ha mantenido con cargos de máxima responsabilidad durante su mandato, pero en el futbol profesional la exigencia es máxima y si quieres formar parte del grupo selecto de clubes que juegan en Primera no puedes persistir en el error, porque antes o después te penaliza y un descenso supondría un frenazo a un proyecto de club muy ambicioso.

 

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