Últimas noticias Hemeroteca

Martes, 23 de Julio de 2019

Otras localidades

'La incomprensible necesidad de crear falsos héroes'

Ocurre a menudo que el populacho recurre a figuras reseñables del panorama actual, a los famosos y los endiosas y les legitima cualquier acción punible que estos pudieran cometer

Con la venia Juanma

Ocurre a menudo que el populacho recurre a figuras reseñables del panorama actual, a los famosos y los endiosas y les legitima cualquier acción punible que estos pudieran cometer.

Con la necesaria presunción de inocencia por delante y respetando el comunicado de la familia del jugador utrerano, recientemente fallecido junto a un familiar en un accidente de tráfico, pidiendo a los medios de comunicación que no se difunda información falsa acerca del suceso hasta que concluya la necesaria investigación de los hechos, sí quiero pronunciarme al respecto. Porque si bien, la investigación está aún abierta, algo es inapelable, el vehículo que conducía el jugador de fútbol iba a más de 200 kilómetros horas. Lo que aquí y en Pekín constituye un delito y además un desprecio a la vida de quienes le acompañaban, y quienes pudieran haberse visto envueltos en ese accidente.

Quienes hemos vivido de cerca y con dramáticas circunstancias la irresponsabilidad e imprudencia de algunos al volante, no entendemos cómo siguiendo la misma cautela hasta el desenlace de la investigación ya han honrado con pompas de héroes, a quién podría revelarse como un homicida imprudente.

En cualquier caso, puedo entender que se le haya honrado como jugador, pero.... esos comentarios que he leído y escuchado excusando a Reyes el ir a 237 kilómetros por hora. Comparando eso a ir 10 kilómetros por arriba de lo dictado en las señales viarias (que no dejan de ser una imprudencia, porque para algo y por algo están las señales), me dejan atónito y me entristecen, pues veo que la gente no solo perdona los delitos e irresponsabilidades de sus ídolos, sino que se vuelven en contra de las propias víctimas.

Ya ha ocurrido con ejemplos como los del 'Rey del Pop', Michel Jackson, quien compatibilizaba sus grandes hits con el abuso a menores. Niños a los que no dudó en arruinarle la vida desde su privilegiada impunidad. Ocurrió con Farruquito, quién atropelló a una persona que cruzaba un paso de cebra y le negó el auxilio huyendo cobardemente del lugar y no confesando su crimen, hasta que le detuvieron. Una condena acortada y ni una muestra de arrepentimiento ni pedir perdón a esa viuda. Y mientras tanto, los incondicionales del Jackson y de Farruquito, aclamándoles, vitoreándoles y de paso denostando la figura de las víctimas.

Tristemente no son casos aislados. Han pasado y mucho me temo que seguirá pasando. Los poderosos, los ricos, esconderán sus crímenes, sus vergüenzas, sus violaciones a golpe de talonarios y protegidos por la 'abrigaíta manta' de sus fieles devotos que, lejos de condenar sus reprobables conductas y acciones, les suben a hombros y le encaraman en lo más alto de la pirámide social.

No se trata de condenar a nadie, sino de condenar los hechos de lo que ciertas personas son directamente responsables, y pedir una Justicia igual para todos.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?