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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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"Abrió los ojos y vio a dos encapuchados, vestidos de negro, uno a cada lado de la cama, y le empezaron a pegar puñetazos"

Temor en Encinacorba (Zaragoza) tras una agresión a un vecino nonagenario en su casa de madrugada. En Encinacorba viven 80 vecinos y su alcalde lamenta la falta de efectivos de la Guardia Civil

Preocupación en la localidad de Encinacorba, en la comarca Campo de Cariñena (provincia de Zaragoza), después de que uno de sus vecinos, Antonio, de 96 años, fuera agredido por dos personas que entraron en su casa para robar en la madrugada del viernes. La Guardia Civil investiga los hechos.

Encinacorba cuenta con 196 vecinos censados, pero apenas son 80 los que viven diariamente. Entre ellos ahora hay temor, según explica a Radio Zaragoza el alcalde, Jesús Casanova. "Hay mucha gente sola mayor y al ocurrir esto estamos con un poco de temor y miedo".

No es la primera vez que entraban a robar en casa de Antonio. En la localidad, de vez en cuando, se producen pequeños hurtos, explica el alcalde, que lamenta la falta de efectivos de la Guardia Civil. "Suelen venir todos los días pero antes había más servicio, estaban más rato en el pueblo pero ahora como van justos de servicio no pueden atender a todo". De hecho, "tuvieron que venir de La Almunia porque en Cariñena no había servicio".

Antonio está en Zaragoza con sus hijos. En el Hospital Clínico ha recibido esta mañana atención médica, tras las primeras curas practicadas en el centro de salud de Cariñena. El intento de robo se produjo en la madrugada del viernes.

Uno de sus hijos, Jesús, relataba a Radio Zaragoza  lo ocurrido a partir de las 4 de la mañana.  "Abrió los ojos y vio a dos encapuchados, vestidos de negro, uno a cada lado de la cama, con guantes, todo de negro, y sin mediar palabra, él se incorporó y le empezaron a pegar puñetazos; él empezó a gritar, le taparon la boca, le amordazaron, le ataron a la espalda".

Antonio ha relatado a su familia que "me hice el muerto, hice como que estaba desmayado, me recosté sobre la almohada y oía que ellos hacían mucho ruido por la casa". Después, "de cuando en cuando venían y me tocaban el pulso". Cuando dejó de oir ruidos, se desató las ligaduras y avisó a la Guardia Civil y a sus hijos.

Nada material pudieron robarle a Antonio, aunque decía su hijo que "a mi padre le han robado la libertad, y eso sí que ya no se lo devuelven porque mi padre siempre decía los viejos tenemos derecho a vivir solos mientras podamos". Ahora ya no se fían. 

Antonio se recupera del susto y mañana completará la denuncia, mientras la Guardia Civil continúa investigando.

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